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| * En primer grado sus escritos de dos o tres párrafos estaban en el "cuadro de honor" de su colegio (una pizarra de corcho donde se pegaban con chinches las fotos, mensajes y novedades). Cuando Agustina tenía 15 años, yo fui la directora de la Primera Bienal de Arte Joven y fue tal la escala de la convocatoria que en los fines de semana Agus nos ayudaba a recibir, poner un sello, anotar y dar el número de registro de las obras de miles de jóvenes que participaron en la PrimeraBienalDeArteJoven Buenos Aires Bien Alto, en 1989. En la PrimeraBienalDeArteJoven "Buenos Aires Bien Alto", Bioy Casares que fue uno de los invitados estrella, le dijo: Agustina, vos seguí haciendo lo que hacés, seguí escribiendo cotidianamente en un cuaderno todo lo que te pasa. Yo, cada tanto reviso y me inspiro en los cuadernos que escribía a tu edad. Están guardados, en el campo, en un baúl antiguo. Poco antes de su muerte trabajó en la selección y corrección de páginas de esos diarios (que llevó durante más de medio siglo) y con la ayuda del estudioso Daniel Martino pudo editar un volumen dedicado a su amistad con Borges, que finalmente se publicó, con casi 1700 páginas, en 2006. | * En primer grado sus escritos de dos o tres párrafos estaban en el "cuadro de honor" de su colegio (una pizarra de corcho donde se pegaban con chinches las fotos, mensajes y novedades). Cuando Agustina tenía 15 años, yo fui la directora de la Primera Bienal de Arte Joven y fue tal la escala de la convocatoria que en los fines de semana Agus (y su hermana Pilar dirigida por ella) nos ayudaba a recibir, poner un sello, anotar y dar el número de registro de las obras de miles de jóvenes que participaron en la PrimeraBienalDeArteJoven Buenos Aires Bien Alto, en 1989. * Fue en la PrimeraBienalDeArteJoven "Buenos Aires Bien Alto", donde Bioy Casares que fue uno de los invitados estrella, le dijo: Agustina, vos seguí haciendo lo que hacés, seguí escribiendo cotidianamente en un cuaderno todo lo que te pasa. Yo, cada tanto reviso y me inspiro en los cuadernos que escribía a tu edad. Están guardados, en el campo, en un baúl antiguo. Poco antes de su muerte trabajó en la selección y corrección de páginas de esos diarios (que llevó durante más de medio siglo) y con la ayuda del estudioso Daniel Martino pudo editar un volumen dedicado a su amistad con Borges, que finalmente se publicó, con casi 1700 páginas, en 2006. |
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| * Como nota de color, dos años después, en 1998 cuando yo ya no era funcionaria y gobernaba la ciudad de Buenos Aires otro equipo de gente se hizo la Segunda Bienal de Arte Joven “Buenos Aires no duerme”y hubo un concurso de literatura en los géneros de cuento y poesía cuyo premio era su publicación. Bueno AgustinaBazterrica ganó en las dos categorías y se publico su material en *Cuentos y Poesías seleccionados en el Concurso, Argentina, 1998. | * Como nota de color, años después, cuando yo ya no era funcionaria y gobernaba la ciudad de Buenos Aires otro equipo de gente se hizo la Segunda Bienal de Arte Joven “Buenos Aires no duerme” y hubo un concurso de literatura en los géneros de cuento y poesía cuyo premio era su publicación. Bueno AgustinaBazterrica ganó en las dos categorías y se publico su material en *Cuentos y Poesías seleccionados en el Concurso, Argentina, 1998. |
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| ---- * "El más exigente de mis lectores es mi propio cerebro" * Por Andrés Hatum * 24.09.2023 * Escuela de Negocios- Universidad Di Tella * https://www.utdt.edu/ver_nota_prensa.php?id_nota_prensa=21568&id_item_menu=6 * Andrés Hatum, profesor de MBA y Executive MBA, entrevistó a la escritora Agustina Bazterrica. |
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| Nos encontramos en Belgrano R, zona de mansiones, a tomar el té. Agustina Bazterrica se convirtió en la sensación de los últimos años en la literatura argentina cuando su libro Cadáver Exquisito (Alfaguara) ganó el premio Clarín Novela y terminó siendo publicado en 25 idiomas. Se trata de una fábula sobre la crueldad entre los seres humanos. A causa de un virus mortal que afecta a los animales y contagia a los seres humanos, el mundo se ha convertido en un lugar gris, escéptico e inhóspito, y la sociedad se divide entre aquellos que comen y aquellos que son comidos. Este año, la autora publicó Las indignas (Alfaguara), otra realidad distópica que asombra y atormenta. Se trata de una distopía perturbadora, en la que resplandece la naturaleza oscura de una falsa divinidad, un dios abusivo, pero también la forma subrepticia, aunque poderosa, de la amistad. Bazterrica nació en cuna de oro y rodeada de cultura, como ella misma define. “Vengo de una abuela materna que fue una de las primeras mujeres que estudió Economía en la UBA, una enorme lectora. Cuando era adolescente hablaba con ella de libros y leía. Ella tomaba champagne y yo té. Mi mamá es socióloga, muy grosa [Mercedes Jones]; es una de las impulsoras de la campaña Stop Edadismo y el movimiento Viva La Longevidad. Se especializó en ONGs, redes y vejez. Es una de las personas más lúcidas que conozco. Mis hermanos son grandes lectores en su rubro. Mi hermano Juan Cruz es director creativo en una agencia de publicidad. Mi hermana Pilar estudió administración de empresas, es muy exitosa y vive en Brasil, y Gonzalo es chef. Mi bisabuelo fundó la clínica Bazterrica. Tenían una mega biblioteca y me crié con bibliotecas de piso a techo. Mi madre dice que soy una truculenta, pero con ella tenemos un vínculo alucinante, ella me pasa todos sus textos, como lo que está investigando ahora de la vejez. A veces le paso mis artículos y textos y nos corregimos mutuamente”, -Estás contando una infancia ideal, rodeada de libros y sin problemas. -Crecí en una mansión a unas cuadras de acá...una cuna de oro que se acabó en su momento y eso me obligó a buscar trabajo y salir de esa burbuja de privilegios. Cuando terminé el colegio empecé a trabajar como guía bilingüe en el Colón y amé la ópera. Eso me llevó a estudiar en el conservatorio nacional, sí, ¡quería cantar y cantaba! (se ríe). Ahí conocí a un compañero que me presentó la obra de Liliana Díaz Mindurry [Premio Planeta1998por su libro Pequeña música nocturna]. Liliana es mi maestra hace más de treinta años, y la persona con quien trabajo todos mis libros. -¿Cuándo aparece el impulso de escribir? -Antes de conocer a Liliana escribía poemas en un diario, eran muy malos los poemas, horribles, pero el impulso de escribir estaba. Yo escribía antes de saber que era una escritora. En el colegio siempre me ponían en la cartelera las cosas que escribía, algo había. La escritura fue un pulmotor. Para mí es mi supervivencia, si no escribo o no leo me enfermo. Literalmente hablando. Un día Liliana me agarró en el palier de su casa y me dijo: “O te dedicás a escribir o a cantar. Yo te sugiero que escribas, lo hacés muy bien”. Fui a mi profe de canto y le comenté esta disquisición; no me dijo que no dejara canto, por lo que supuse que no era una gran cantante [se ríe]. Agustina está casada con Mariano, que además de ser periodista es fanático del fútbol. “Nuestro primer beso nos lo dimos en la Bombonera y a mí no me interesa el fútbol. Cuando lo conocí le dije que nunca había ido a una cancha y me llevó a la Bombonera y nos dimos el primer beso. fanático. Vivo con Mariano y mis dos gatos Luke Skywalker y Lola Mora”, comenta. -En ese momento de definiciones de carrera, ¿por qué no decidiste estudiar Letras? -No estudié letras porque hay un mito urbano que dice que te volvés tan analítico en los textos que coartás tu propia creación. No te das la posibilidad de escribir hasta donde podés escribir. Es un mito porque hay escritores como Gabriela Cabezón Cámara, Martín Kohan o Agustina Caride que estudiaron Letras en la UBA y publican. Yo soy muy visual y estudié Licenciatura en Artes con especialización en plástica en la UBA. Ahí aprendés a analizar imágenes que, en definitiva, cuentan historias o una sensación, un sentimiento o un concepto. Trasladado a otro formato es lo mismo que cine o literatura. El bagaje de imágenes que tengo en la cabeza no lo podría haber conocido de otra manera. Analizar la pintura, la escultura y la plástica en distintos períodos de la humanidad es algo único, fantástico. Es estudiar la historia del cristianismo para estudiar la arquitectura gótica o románica. Entender cómo surgió para comprender para qué sirve cada espacio en esas catedrales. Estudié siempre pensando que iba a escribir ficción. Y me dediqué a eso. -Llegás a la escritura por otros caminos formativos, lo que sugiere que no es imposible escribir no habiendo estudiado para eso. -En realidad, creo que toda persona puede escribir y hacer otra actividad que no tiene nada que ver. Liliana Heker estudió física, Claudia Piñeiro es contadora, Guillermo Martínez es matemático. Yo trabajé como secretaria de un estudio de abogados para pagar las cuentas. A veces es mejor porque te enriquecés de otras cosas y no estás obsesionado en escribir el próximo best seller, porque es muy difícil vivir de los libros. -¿Cómo es el proceso creativo para lograr tus novelas, que ya son éxitos editoriales? -Es un proceso prolongado porque a mí no me interesa únicamente la historia, sino sobre todo cómo la voy a contar. ¿Por qué? Porque está todo escrito; las historias y temas son limitados. Ya se escribió sobre canibalismo, sectas, distopías. Dicho esto, yo creo que uno como escritor o escritora tiene que intentar encontrar que su propia mirada y lo que va a decir sobre ese tema parezca novedoso, aunque no lo sea, porque todo es una reescritura. Cómo combinar los elementos que tenés para que parezca que es algo nuevo que nunca leíste antes. Entonces, lograr que un libro parezca que nunca lo leíste antes... Bueno, a mí me cuesta mucho tiempo pensarlo, corregirlo, investigarlo, volverlo a corregir y volverlo a investigar. -En tu literatura se nota un trabajo muy cuidado con el lenguaje. En tu última novela, Las indignas, hay una creación de un mundo con una jerarquía propia y un lenguaje que acompaña. ¿Cómo trabajás estos temas? -Trabajo minuciosamente con el lenguaje. A mí me importan los textos que tienen textura; los voy hilvanando, por lo cual me importa el sonido de las palabras. Voy a trabajar con una cacofonía para que el lector sienta que dice algo. Quiero que el lector mastique el texto. En Cadáver Exquisito uso frases cortas, y eso es adrede porque quiero que al lector las frases le peguen en la cabeza. En Las indignas el registro es más poético, frases más largas; quiero que haya belleza en el lenguaje a pesar de que hablo de cosas horrorosas. Y eso lleva a pensar en la obra milimétricamente. -Tus libros son realidades distópicas tan bien elaboradas que uno se sumerge en esa no realidad. ¿Cómo llegás a esa confección? ¿Qué hay de tu propia vida personal en eso? -Soy híper obsesiva. Con Cadáver Exquisito, antes de escribir la primera palabra, investigué seis meses. Investigué sobre frigoríficos, canibalismo y derechos de los animales no humanos. Siempre baso mis libros en nuestra realidad. Viene de la página 15 Que yo sepa no hay frigoríficos que faenen humanos, pero sí no humanos. No nos comemos literalmente a una persona, pero sí de manera simbólica. Con Las indignas, por suerte no vivimos en un mundo arrasado, pero yo me basé en mi colegio de monjas, el Mallinkrodt, donde no me cocieron los ojos literalmente pero sí simbólicamente: había una sola visión, éramos todas mujeres, solo profesoras mujeres, el único hombre era el sacerdote. Llevo esa experiencia al extremo. Los susurros, la crítica, la denuncia, el hecho que no haya unión, la doble moral. Todo eso lo viví ahí, en el colegio. Mi madre, que fue a un colegio de monjas jesuitas, la pasó espectacular, yo no. Pero el haber ido a ese colegio me fue moldeando como escritora. Me sentí desplazada, quería cuestionar todo y no podía hacerlo. En cuanto me recibí me puse a cuestionar a través de la palabra, de la escritura. A querer salirme de ese corsé en el que querían que estuviéramos: mujer sumisa, que tiene que responder a los mandatos de patriarcado. -En este sentido, ¿las distopías y lo siniestro en tu obra son una forma de interpelar a la sociedad? -Sí, creo que reflexiono sobre aspectos de la sociedad. Me concentro en la violencia y la oscuridad, aunque creo que hay aspectos luminosos, gente que se dedica a ayudar a otra todos los días de su vida. Pero con Cadáver exquisito, por ejemplo, trabajo con el hecho de que somos hijas e hijos del capitalismo salvaje, que nos interpela a todos, y que el único resquicio que veo es el de ser solidarios con nuestros semejantes y con todos los seres del planeta. El lugar de soberbia en el que nos ubicamos como especie con respecto a otras nos habilita a animalizar, violentar y matar, también, a los nuestros. Es un círculo de violencia que nunca termina. Con Las indignas me pregunto sobre por qué creemos en lo que creemos y también reflexiono sobre el cuerpo de las mujeres, que siempre es objeto de disciplinamiento, torturas, silenciamiento y es violentado incluso por otras mujeres. -¿Hay situaciones que disparan tu escritura? ¿Estás atenta a tu entorno o el proceso va por otro lado? -Absolutamente. El cuento “Un sonido rápido, liviano y monstruoso” [publicado en Diecinueve garras y un pájaro oscuro] está basado en algo que le pasó a una excompañera de facultad. Ella era odontóloga pero su verdadera pasión era el arte, por eso estaba estudiando mi carrera. Me contó que un 1° de enero estaba colgando la ropa en el patio de su casa y cayó una prótesis dental. La tomó pensando qué raro, una prótesis siendo que soy dentista. Detrás de la prótesis cayó el dueño, que se suicidó. Si ella no hubiese agarrado la prótesis, el vecino, al caer, la mataba. A partir de eso que me contó empecé a escribir una novela que después se transformó en un cuento y es muy probable que retome la historia para escribir finalmente la novela. Pero también me nutro de mi propia experiencia de vida, del arte, de sensaciones. Leo muchos ensayos y estoy atenta, por ejemplo, a lo maravillosa que es la naturaleza. -¿Qué autores te inspiran? ¿A quién te encanta leer? -Leo mucho, vorazmente, pero hay autoras y autores que estudio. Leo y releo sus libros para poder entender cómo hicieron para crear semejante maravilla. Juan José Saer es uno de ellos. Y después Borges, Cortázar, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, William Faulker, Clarice Lispector, James Joyce (sí, leí el Ulises en inglés), Virginia Woolf (¡Que belleza la novela Al faro!), Carlos Fuentes (su novela Aura, la leí muchísimas veces), entre otros. También leo poesía y recomiendo a poetas argentinas contemporáneas como Claudia Masín, Elena Annibali y Pamela Terlizzi Prina. Y leo mucha ficción de autoras y autores contemporáneos. Puedo nombrar a Diego Muzzio y su maravilloso libro Las esferas invisibles, por ejemplo. A la mexicana Fernanda Melchor con su Temporada de huracanes que es un libro durísimo por el tema doloroso que trata, pero magnético por lo bien escrito que está; la ecuatoriana Mónica Ojeda con su libro de cuentos Las voladoras, bellísimo y cruel; María Fernanda Ampuero, también ecuatoriana, con su libro potentísimo Pelea de gallos, y muchas otras. También están las argentinas Samanta Schweblin, que llevó la extrañeza y lo siniestro a otro nivel, y la reina indiscutida de la literatura de terror argentina: Mariana Enriquez. -¿Te interesa la opinión del lector? ¿Escribís pensando en quien te lee? -Me interesa la comunión con el lector después de publicado el libro. Me fascinan las distintas lecturas, conexiones que no pensé, detalles que encuentran los lectores que surgieron de una escritura intuitiva y que no pensé racionalmente. Pero a la hora de escribir, no pienso en los lectores. Me lanzo visceralmente, no me pregunto si lo que escribo les gustará, sino si funciona, si es verosímil, si el narrador y el registro elegido es el mejor para contar esa historia. Tengo un lector en mi cerebro que es el más exigente de los lectores, un tirano. -Ser escritor en el país no es fácil y la carrera es ardua. ¿Cómo fue tu crecimiento profesional? -Antes de Cadáver Exquisito había ganado más de treinta premios, pero que no tenían visibilidad. Ojo, gané el Premio Municipal, que te da una renta de por vida con un libro de cuentos inéditos que se volvió a editar como Diecinueve garrasy un pájaro oscuro (Alfaguara, 2020). Entonces apostaba a ganar algún concurso para que me publicaran mi libro y eso no sucedió. Mi primera novela, Matar a la niña, la publiqué en 2013 en Textos Intrusos, una editorial chica. Al ser mi primera novela me dio la posibilidad de dar mis primeras entrevistas, salir del círculo de mis amigos. Después quise una editorial con más visibilidad y mandé mi libro de cuentos a Alción, que me publicó y tuvo más llegada y luego gané el Clarín y fue un tsunami desde 2018 hasta hoy. Hay reediciones, traducciones en 25 idiomas, la novela se da en escuelas, universidades, estamos en la octava edición en nuestro país. En España y en Latinoamérica vamos por la décima edición. En Estados Unidos se vendieron 200.000 ejemplares. Este año, en septiembre, publiqué Las indignas. A mí hoy me va bien, pero no es el caso de muchos escritores. Te diría que es una carrera difícil. Muchos escritores viven de los talleres. Está siendo más normal que te paguen las charlas y en las ferias, no siempre sucede, pero es cada vez más común. En principio vivís de eso, no te digo de los libros porque es muy inestable, hay momentos que se vende mucho hay otros que no. Y con la economía inestable es difícil. -Vos no solo escribís, armás realidades mágicas que interpelan nuestra realidad. ¿Qué reacciones tuvo tu obra en la gente? -Mirá, hay una historia que me pareció muy hermosa. Una señora me denunció en SADE [Sociedad Argentina de Escritores] porque estaba indignada con el final de Cadáver Exquisito. Fue a la SADE a denunciarme y me lo contó en las redes. Te decía que me pareció muy hermoso porque es a alguien a quien el libro le impactó tanto que no sabía qué hacer con eso y fue a denunciarme. Una profesora me dijo que el padre de un alumno le contó emocionado que el hijo, que tenía problemas de atención, leyó Cadáver Exquisito y fue el único libro que leyó entero. Otra mujer en Estados Unidos me dijo que pasaba por una depresión y que el libro la conectó con la literatura y eso la ayudó un montón. Finalmente, una familia en una feria me dijo que el hijo menor había leído el libro y se lo pasaron en la familia y los cuatro lo comentaron. Hay muchas historias, todas lindas. -¿Con qué nos vas a sorprender en el futuro? -Por ahora estoy investigando sobre brujas, pero no sé qué voy a hacer con eso todavía. No me interesa tanto el tema, sino cómo lo voy a encarar y desde qué lugar. A veces necesito las piezas del rompecabezas para decir lo que quiero. Hasta que no consigo las piezas principales no me voy a sentar a escribir. A veces hay novelas e historias que desplazan a otras. Te diría que ahora me estoy divirtiendo con la brujería. Link: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/agustina-bazterrica-la-autora-nacida-en-cuna-de-oro-que-escribe-sobre-mundos-devastados-canibalismo-nid24092023/ |
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| ---- * 10 de abril, 2025 * La amiga estupenda y otros libros de Elena Ferrante * Compré La amiga estupenda (2011) en la última Feria del libro y ,contra lo que pensaba, no me lo engullí de golpe. La estoy leyendo de a poquito, releyendo páginas, me emociono con párrafos enteros, degusto la magia y la intriga de la historia, la calidad de las palabras, una indudable maestría en la forma de narrar. Después escuché que su estilo es muy cercano al realismo mágico, pero yo lo bautizaría realismo "perturbador" o realismo "inquietante". Hay una honestidad muy cruda en los pensamientos de Lena, la voz narradora, que no puede dejarnos indiferentes. Quizá por eso me detengo, vuelvo atrás, porque me interpela demasiado. * https://www.somosohlala.com/revista/historico/elena-ferrante-la-escritora-misteriosa-que-develo-su-identidad-en-seis-tuits-nid01062017?gad_source=1&gclid=Cj0KCQjw2N2_BhCAARIsAK4pEkVCLZs71dNeTDtSNi9HVW7JdoUeEdmoEQP_XXdVOtDFfNP2XvhKLCMaAhdIEALw_wcB |
Agustina es escritora. Vale la pena entrar a su blog.https://www.agustinabazterrica.net/
En primer grado sus escritos de dos o tres párrafos estaban en el "cuadro de honor" de su colegio (una pizarra de corcho donde se pegaban con chinches las fotos, mensajes y novedades). Cuando Agustina tenía 15 años, yo fui la directora de la Primera Bienal de Arte Joven y fue tal la escala de la convocatoria que en los fines de semana Agus (y su hermana Pilar dirigida por ella) nos ayudaba a recibir, poner un sello, anotar y dar el número de registro de las obras de miles de jóvenes que participaron en la PrimeraBienalDeArteJoven Buenos Aires Bien Alto, en 1989.
Fue en la PrimeraBienalDeArteJoven "Buenos Aires Bien Alto", donde Bioy Casares que fue uno de los invitados estrella, le dijo: Agustina, vos seguí haciendo lo que hacés, seguí escribiendo cotidianamente en un cuaderno todo lo que te pasa. Yo, cada tanto reviso y me inspiro en los cuadernos que escribía a tu edad. Están guardados, en el campo, en un baúl antiguo. Poco antes de su muerte trabajó en la selección y corrección de páginas de esos diarios (que llevó durante más de medio siglo) y con la ayuda del estudioso Daniel Martino pudo editar un volumen dedicado a su amistad con Borges, que finalmente se publicó, con casi 1700 páginas, en 2006.
- Bioy tenía idea de que a escribir bien uno aprende, lo importante es sentir. Ese es el verdadero material del que está hecha la literatura.
Como nota de color, años después, cuando yo ya no era funcionaria y gobernaba la ciudad de Buenos Aires otro equipo de gente se hizo la Segunda Bienal de Arte Joven “Buenos Aires no duerme” y hubo un concurso de literatura en los géneros de cuento y poesía cuyo premio era su publicación. Bueno AgustinaBazterrica ganó en las dos categorías y se publico su material en *Cuentos y Poesías seleccionados en el Concurso, Argentina, 1998.
¿TODA LITERATURA ES AUTOBIOGRÁFICA? dicen que la literatura es autobiográfica. Para muchos escritores en su obra se mezclan la realidad y la ficción de manera que es imposible separarlas y para otras perspectivas aún el género autobiográfico es ficcional. En los últimos años, la literatura del "yo" ha cobrado gran importancia en el marco del estudio literario. https://www.redalyc.org/jatsRepo/442/44253199012/html/index.html Desde "El Pacto Autobiográfico" de Philippe Lejeune, hasta "La identidad narrativa" de Paul Ricoeur, pasando por "Autobiography as De-facement" de Paul De Man, se ha intentado explicar el carácter genérico de este tipo de obras ¿es historia? ¿es ficción? Las respuestas, variadas, han pretendido ubicar dichos textos en un plano u otro. Dorrit Cohn por ejemplo, advierte que: es el lector es quien otorgar el valor histórico o ficcional.
Pero, como yo conozco la cocina de muchos de los cuentos de Agus querría preguntarles a las dos a vos AnaliaSivak y a vos Agustina que historias están detrás de algunos de los cuentos que han escrito. En el caso de Agus querría que nos explique el orígen de su cuento: Un sonido liviano, rápido y monstruoso. Y en tu caso Analía podría ser tu cuento AMARANTA ANTES O DESPUÉS, pero podés elegir la historia detras de la historia que más te guste .
Enriqueta Antolín me hace acordar mucho a los inicios del escribir en Agustina, ella dice toda literatura es autobiográfica.
- Toda literatura es Arte. 'TODO LO QUE SEA CREACIÓN ES ARTE'
- Para Enriqueta Antolín la literatura no es algo que le deje capacidad de elección. 'Me veo obligada a escribir'. Es como el que tiene aptitud para el deporte, ilustra, lo más probable es que acabe practicándolo.
- Su forma literaria de mirar el mundo hace que a veces se mezclen realidad y ficción, confiesa. Esa gran imaginación es la responsable de que escriba desde niña. No guarda nada en el cajón. 'Escribo para que me lean, es mi manera artística de comunicarme con los demás'. Y dice artística, porque defiende que la literatura es arte. 'Los escritores somos los únicos creadores que no nos atrevemos a decir que lo que hacemos es arte. Todo lo que sea creación, en principio es arte'.
AUTOFICCIÓN Julia Musitano 2016 : https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-68482016000100006 JULIA MUSITANO UNR-CONICET. Rosario, Argentina luchinaj@hotmail.com La autoficción -género paradójico por excelencia, que vacila entre dos mundos, el de la autobiografía y el de la novela, y que no nos permite como lectores discernir entre verdad o invención- viene a registrar una paradoja contemporánea: la espectacularización de la intimidad, la imbricación de los espacios, los límites laxos entre lo público y lo privado, entre la realidad y la ficción. La autoficción no es ajena a las escrituras confesionales que fueron absorbidas por la cultura del espectáculo porque sus búsquedas estéticas son compatibles con esa telerrealidad. En una época en que lo íntimo se revela en todos lados, la novela también ha dejado de novelar (Cusset, 2007, pp. 197-211). Las relaciones entre verdad y mentira, ficción y realidad que nunca fueron sencillas de dilucidar, hoy vuelven a complicarse. LA AUTOFICCIÓN: UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA. ENTRE LA RETÓRICA DE LA MEMORIA Y LA ESCRITURA DE RECUERDOS- THE AUTOFICTION: A THEORETICAL APPROACH. BETWEEN THE RHETORICAL OF MEMORY AND THE WRITING OF SOUVENIRS
- "El más exigente de mis lectores es mi propio cerebro"
- Por Andrés Hatum
- 24.09.2023
- Escuela de Negocios- Universidad Di Tella
https://www.utdt.edu/ver_nota_prensa.php?id_nota_prensa=21568&id_item_menu=6
- Andrés Hatum, profesor de MBA y Executive MBA, entrevistó a la escritora Agustina Bazterrica.
Nos encontramos en Belgrano R, zona de mansiones, a tomar el té. Agustina Bazterrica se convirtió en la sensación de los últimos años en la literatura argentina cuando su libro Cadáver Exquisito (Alfaguara) ganó el premio Clarín Novela y terminó siendo publicado en 25 idiomas. Se trata de una fábula sobre la crueldad entre los seres humanos. A causa de un virus mortal que afecta a los animales y contagia a los seres humanos, el mundo se ha convertido en un lugar gris, escéptico e inhóspito, y la sociedad se divide entre aquellos que comen y aquellos que son comidos.
Este año, la autora publicó Las indignas (Alfaguara), otra realidad distópica que asombra y atormenta. Se trata de una distopía perturbadora, en la que resplandece la naturaleza oscura de una falsa divinidad, un dios abusivo, pero también la forma subrepticia, aunque poderosa, de la amistad.
Bazterrica nació en cuna de oro y rodeada de cultura, como ella misma define. “Vengo de una abuela materna que fue una de las primeras mujeres que estudió Economía en la UBA, una enorme lectora. Cuando era adolescente hablaba con ella de libros y leía. Ella tomaba champagne y yo té. Mi mamá es socióloga, muy grosa [Mercedes Jones]; es una de las impulsoras de la campaña Stop Edadismo y el movimiento Viva La Longevidad. Se especializó en ONGs, redes y vejez. Es una de las personas más lúcidas que conozco. Mis hermanos son grandes lectores en su rubro. Mi hermano Juan Cruz es director creativo en una agencia de publicidad. Mi hermana Pilar estudió administración de empresas, es muy exitosa y vive en Brasil, y Gonzalo es chef. Mi bisabuelo fundó la clínica Bazterrica. Tenían una mega biblioteca y me crié con bibliotecas de piso a techo. Mi madre dice que soy una truculenta, pero con ella tenemos un vínculo alucinante, ella me pasa todos sus textos, como lo que está investigando ahora de la vejez. A veces le paso mis artículos y textos y nos corregimos mutuamente”, -Estás contando una infancia ideal, rodeada de libros y sin problemas. -Crecí en una mansión a unas cuadras de acá...una cuna de oro que se acabó en su momento y eso me obligó a buscar trabajo y salir de esa burbuja de privilegios. Cuando terminé el colegio empecé a trabajar como guía bilingüe en el Colón y amé la ópera. Eso me llevó a estudiar en el conservatorio nacional, sí, ¡quería cantar y cantaba! (se ríe). Ahí conocí a un compañero que me presentó la obra de Liliana Díaz Mindurry [Premio Planeta1998por su libro Pequeña música nocturna]. Liliana es mi maestra hace más de treinta años, y la persona con quien trabajo todos mis libros. -¿Cuándo aparece el impulso de escribir? -Antes de conocer a Liliana escribía poemas en un diario, eran muy malos los poemas, horribles, pero el impulso de escribir estaba. Yo escribía antes de saber que era una escritora. En el colegio siempre me ponían en la cartelera las cosas que escribía, algo había. La escritura fue un pulmotor. Para mí es mi supervivencia, si no escribo o no leo me enfermo. Literalmente hablando. Un día Liliana me agarró en el palier de su casa y me dijo: “O te dedicás a escribir o a cantar. Yo te sugiero que escribas, lo hacés muy bien”. Fui a mi profe de canto y le comenté esta disquisición; no me dijo que no dejara canto, por lo que supuse que no era una gran cantante [se ríe].
Agustina está casada con Mariano, que además de ser periodista es fanático del fútbol. “Nuestro primer beso nos lo dimos en la Bombonera y a mí no me interesa el fútbol. Cuando lo conocí le dije que nunca había ido a una cancha y me llevó a la Bombonera y nos dimos el primer beso. fanático. Vivo con Mariano y mis dos gatos Luke Skywalker y Lola Mora”, comenta.
-En ese momento de definiciones de carrera, ¿por qué no decidiste estudiar Letras? -No estudié letras porque hay un mito urbano que dice que te volvés tan analítico en los textos que coartás tu propia creación. No te das la posibilidad de escribir hasta donde podés escribir. Es un mito porque hay escritores como Gabriela Cabezón Cámara, Martín Kohan o Agustina Caride que estudiaron Letras en la UBA y publican. Yo soy muy visual y estudié Licenciatura en Artes con especialización en plástica en la UBA. Ahí aprendés a analizar imágenes que, en definitiva, cuentan historias o una sensación, un sentimiento o un concepto. Trasladado a otro formato es lo mismo que cine o literatura. El bagaje de imágenes que tengo en la cabeza no lo podría haber conocido de otra manera. Analizar la pintura, la escultura y la plástica en distintos períodos de la humanidad es algo único, fantástico. Es estudiar la historia del cristianismo para estudiar la arquitectura gótica o románica. Entender cómo surgió para comprender para qué sirve cada espacio en esas catedrales. Estudié siempre pensando que iba a escribir ficción. Y me dediqué a eso. -Llegás a la escritura por otros caminos formativos, lo que sugiere que no es imposible escribir no habiendo estudiado para eso. -En realidad, creo que toda persona puede escribir y hacer otra actividad que no tiene nada que ver. Liliana Heker estudió física, Claudia Piñeiro es contadora, Guillermo Martínez es matemático. Yo trabajé como secretaria de un estudio de abogados para pagar las cuentas. A veces es mejor porque te enriquecés de otras cosas y no estás obsesionado en escribir el próximo best seller, porque es muy difícil vivir de los libros. -¿Cómo es el proceso creativo para lograr tus novelas, que ya son éxitos editoriales?
- -Es un proceso prolongado porque a mí no me interesa únicamente la historia, sino sobre todo cómo la voy a contar. ¿Por qué? Porque está todo escrito; las historias y temas son limitados. Ya se escribió sobre canibalismo, sectas, distopías. Dicho esto, yo creo que uno como escritor o escritora tiene que intentar encontrar que su propia mirada y lo que va a decir sobre ese tema parezca novedoso, aunque no lo sea, porque todo es una reescritura. Cómo combinar los elementos que tenés para que parezca que es algo nuevo que nunca leíste antes. Entonces, lograr que un libro parezca que nunca lo leíste antes... Bueno, a mí me cuesta mucho tiempo pensarlo, corregirlo, investigarlo, volverlo a corregir y volverlo a investigar.
-En tu literatura se nota un trabajo muy cuidado con el lenguaje. En tu última novela, Las indignas, hay una creación de un mundo con una jerarquía propia y un lenguaje que acompaña. ¿Cómo trabajás estos temas? -Trabajo minuciosamente con el lenguaje. A mí me importan los textos que tienen textura; los voy hilvanando, por lo cual me importa el sonido de las palabras. Voy a trabajar con una cacofonía para que el lector sienta que dice algo. Quiero que el lector mastique el texto. En Cadáver Exquisito uso frases cortas, y eso es adrede porque quiero que al lector las frases le peguen en la cabeza. En Las indignas el registro es más poético, frases más largas; quiero que haya belleza en el lenguaje a pesar de que hablo de cosas horrorosas. Y eso lleva a pensar en la obra milimétricamente. -Tus libros son realidades distópicas tan bien elaboradas que uno se sumerge en esa no realidad. ¿Cómo llegás a esa confección? ¿Qué hay de tu propia vida personal en eso? -Soy híper obsesiva. Con Cadáver Exquisito, antes de escribir la primera palabra, investigué seis meses. Investigué sobre frigoríficos, canibalismo y derechos de los animales no humanos. Siempre baso mis libros en nuestra realidad. Viene de la página 15 Que yo sepa no hay frigoríficos que faenen humanos, pero sí no humanos. No nos comemos literalmente a una persona, pero sí de manera simbólica. Con Las indignas, por suerte no vivimos en un mundo arrasado, pero yo me basé en mi colegio de monjas, el Mallinkrodt, donde no me cocieron los ojos literalmente pero sí simbólicamente: había una sola visión, éramos todas mujeres, solo profesoras mujeres, el único hombre era el sacerdote. Llevo esa experiencia al extremo. Los susurros, la crítica, la denuncia, el hecho que no haya unión, la doble moral. Todo eso lo viví ahí, en el colegio. Mi madre, que fue a un colegio de monjas jesuitas, la pasó espectacular, yo no. Pero el haber ido a ese colegio me fue moldeando como escritora. Me sentí desplazada, quería cuestionar todo y no podía hacerlo. En cuanto me recibí me puse a cuestionar a través de la palabra, de la escritura. A querer salirme de ese corsé en el que querían que estuviéramos: mujer sumisa, que tiene que responder a los mandatos de patriarcado. -En este sentido, ¿las distopías y lo siniestro en tu obra son una forma de interpelar a la sociedad? -Sí, creo que reflexiono sobre aspectos de la sociedad. Me concentro en la violencia y la oscuridad, aunque creo que hay aspectos luminosos, gente que se dedica a ayudar a otra todos los días de su vida. Pero con Cadáver exquisito, por ejemplo, trabajo con el hecho de que somos hijas e hijos del capitalismo salvaje, que nos interpela a todos, y que el único resquicio que veo es el de ser solidarios con nuestros semejantes y con todos los seres del planeta. El lugar de soberbia en el que nos ubicamos como especie con respecto a otras nos habilita a animalizar, violentar y matar, también, a los nuestros. Es un círculo de violencia que nunca termina. Con Las indignas me pregunto sobre por qué creemos en lo que creemos y también reflexiono sobre el cuerpo de las mujeres, que siempre es objeto de disciplinamiento, torturas, silenciamiento y es violentado incluso por otras mujeres. -¿Hay situaciones que disparan tu escritura? ¿Estás atenta a tu entorno o el proceso va por otro lado? -Absolutamente. El cuento “Un sonido rápido, liviano y monstruoso” [publicado en Diecinueve garras y un pájaro oscuro] está basado en algo que le pasó a una excompañera de facultad. Ella era odontóloga pero su verdadera pasión era el arte, por eso estaba estudiando mi carrera. Me contó que un 1° de enero estaba colgando la ropa en el patio de su casa y cayó una prótesis dental. La tomó pensando qué raro, una prótesis siendo que soy dentista. Detrás de la prótesis cayó el dueño, que se suicidó. Si ella no hubiese agarrado la prótesis, el vecino, al caer, la mataba. A partir de eso que me contó empecé a escribir una novela que después se transformó en un cuento y es muy probable que retome la historia para escribir finalmente la novela. Pero también me nutro de mi propia experiencia de vida, del arte, de sensaciones. Leo muchos ensayos y estoy atenta, por ejemplo, a lo maravillosa que es la naturaleza. -¿Qué autores te inspiran? ¿A quién te encanta leer? -Leo mucho, vorazmente, pero hay autoras y autores que estudio. Leo y releo sus libros para poder entender cómo hicieron para crear semejante maravilla. Juan José Saer es uno de ellos. Y después Borges, Cortázar, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, William Faulker, Clarice Lispector, James Joyce (sí, leí el Ulises en inglés), Virginia Woolf (¡Que belleza la novela Al faro!), Carlos Fuentes (su novela Aura, la leí muchísimas veces), entre otros. También leo poesía y recomiendo a poetas argentinas contemporáneas como Claudia Masín, Elena Annibali y Pamela Terlizzi Prina. Y leo mucha ficción de autoras y autores contemporáneos. Puedo nombrar a Diego Muzzio y su maravilloso libro Las esferas invisibles, por ejemplo. A la mexicana Fernanda Melchor con su Temporada de huracanes que es un libro durísimo por el tema doloroso que trata, pero magnético por lo bien escrito que está; la ecuatoriana Mónica Ojeda con su libro de cuentos Las voladoras, bellísimo y cruel; María Fernanda Ampuero, también ecuatoriana, con su libro potentísimo Pelea de gallos, y muchas otras. También están las argentinas Samanta Schweblin, que llevó la extrañeza y lo siniestro a otro nivel, y la reina indiscutida de la literatura de terror argentina: Mariana Enriquez. -¿Te interesa la opinión del lector? ¿Escribís pensando en quien te lee? -Me interesa la comunión con el lector después de publicado el libro. Me fascinan las distintas lecturas, conexiones que no pensé, detalles que encuentran los lectores que surgieron de una escritura intuitiva y que no pensé racionalmente. Pero a la hora de escribir, no pienso en los lectores. Me lanzo visceralmente, no me pregunto si lo que escribo les gustará, sino si funciona, si es verosímil, si el narrador y el registro elegido es el mejor para contar esa historia. Tengo un lector en mi cerebro que es el más exigente de los lectores, un tirano. -Ser escritor en el país no es fácil y la carrera es ardua. ¿Cómo fue tu crecimiento profesional? -Antes de Cadáver Exquisito había ganado más de treinta premios, pero que no tenían visibilidad. Ojo, gané el Premio Municipal, que te da una renta de por vida con un libro de cuentos inéditos que se volvió a editar como Diecinueve garrasy un pájaro oscuro (Alfaguara, 2020). Entonces apostaba a ganar algún concurso para que me publicaran mi libro y eso no sucedió. Mi primera novela, Matar a la niña, la publiqué en 2013 en Textos Intrusos, una editorial chica. Al ser mi primera novela me dio la posibilidad de dar mis primeras entrevistas, salir del círculo de mis amigos. Después quise una editorial con más visibilidad y mandé mi libro de cuentos a Alción, que me publicó y tuvo más llegada y luego gané el Clarín y fue un tsunami desde 2018 hasta hoy. Hay reediciones, traducciones en 25 idiomas, la novela se da en escuelas, universidades, estamos en la octava edición en nuestro país. En España y en Latinoamérica vamos por la décima edición. En Estados Unidos se vendieron 200.000 ejemplares. Este año, en septiembre, publiqué Las indignas. A mí hoy me va bien, pero no es el caso de muchos escritores. Te diría que es una carrera difícil. Muchos escritores viven de los talleres. Está siendo más normal que te paguen las charlas y en las ferias, no siempre sucede, pero es cada vez más común. En principio vivís de eso, no te digo de los libros porque es muy inestable, hay momentos que se vende mucho hay otros que no. Y con la economía inestable es difícil. -Vos no solo escribís, armás realidades mágicas que interpelan nuestra realidad. ¿Qué reacciones tuvo tu obra en la gente? -Mirá, hay una historia que me pareció muy hermosa. Una señora me denunció en SADE [Sociedad Argentina de Escritores] porque estaba indignada con el final de Cadáver Exquisito. Fue a la SADE a denunciarme y me lo contó en las redes. Te decía que me pareció muy hermoso porque es a alguien a quien el libro le impactó tanto que no sabía qué hacer con eso y fue a denunciarme. Una profesora me dijo que el padre de un alumno le contó emocionado que el hijo, que tenía problemas de atención, leyó Cadáver Exquisito y fue el único libro que leyó entero. Otra mujer en Estados Unidos me dijo que pasaba por una depresión y que el libro la conectó con la literatura y eso la ayudó un montón. Finalmente, una familia en una feria me dijo que el hijo menor había leído el libro y se lo pasaron en la familia y los cuatro lo comentaron. Hay muchas historias, todas lindas. -¿Con qué nos vas a sorprender en el futuro? -Por ahora estoy investigando sobre brujas, pero no sé qué voy a hacer con eso todavía. No me interesa tanto el tema, sino cómo lo voy a encarar y desde qué lugar. A veces necesito las piezas del rompecabezas para decir lo que quiero. Hasta que no consigo las piezas principales no me voy a sentar a escribir. A veces hay novelas e historias que desplazan a otras. Te diría que ahora me estoy divirtiendo con la brujería.
- La autora ha publicado, entre otras obras, la trilogía compuesta por La gata con alas (1992), Regiones devastadas (1995) y Mujer de aire (1997). Lo más reciente ha sido la novela Caminar de noche (2002) y Cuentos con Rita (2003). Nunca se plantea qué va a escribir a continuación. Surge el personaje y deja que cobre vida. Hasta ahora no le ha fallado ninguno.
PEQUEÑO ENSAYO SOBRE TERROR ESCRITO POR MUJERES
- Señoras que dan miedo: la literatura de terror escrita por mujeres triunfa en tiempos convulsos. Mariana Enríquez, Shirley Jackson o Sarah Moss son algunos de los nombres propios que están marcando un buen año para la literatura de género, a pesar de las circunstancias pandémicas
Misery,
- Alejandra Pisarnik- No puedo decir que fui una gran lectora de terror como adolescente.
Ver LilianaPorter
- agustina-bazterrica-capitalism-and-cannibalism-are-almost-the-same
- CADAVER EXQUISÍTO
- Y LA REPÚBLICA CHECA
- Sobre Cadáver exquisito:
- «Desde un primer momento, el lector de Cadáver exquisito se da cuenta de que se convirtió en un animal más, un ser que, a los tumbos, entiende que este libro en realidad es un matadero y nada de lo que está por pasarle será bonito».
The New York Times Book Review
- «Horriblemente eficaz […]. Esta provocativa novela empuña hábilmente un cuchillo de doble filo».
The Guardian
- «Una sólida y escalofriante novela futurista con un inesperado final de cuento. Una alegoría sobre la sociedad caníbal en la que vivimos; una trama sorprendente y bien dosificada, escrita con una prosa afilada como un cuchillo».Jorge Fernández Díaz
- «Novela mayor, cuya acción transcurre en el interior de una atmósfera densa e hipnótica en la que el lector queda atrapado desde las primeras líneas como si fuera uno de sus personajes».Juan José Millás
- «Cadáver exquisito incursiona en los mecanismos siniestros de una sociedad distópica y caníbal. Las imágenes, tanto repulsivas como fascinantes, se suceden una tras otra y recuerdan por momentos a los cuadros violentos de Francis Bacon y de Carlos Alonso». Pedro Mairal
Lunes 11.09.2023
COMENTARIOS SOBRE LA NOVELA DE AgustinaBazterrica Las Indignas
https://www.penguinlibros.com/ar/literatura-contemporanea/332027-libro-las-indignas-9789878266961
- Agustina Bazterrica, la autora de la inolvidable Cadáver exquisito, nos ofrece en esta nueva y esperada novela una distopía perturbadora, en la que resplandece la naturaleza oscura de una falsa divinidad, un dios abusivo, pero también la forma subrepticia, aunque poderosa, de la amistad.
- «Nadie le dice que no a la Hermana Superior. Nadie que quiera seguir viva».
- El mundo atravesó guerras por el agua y catástrofes ambientales. Los días pasan de gélidos a sofocantes en cuestión de horas, el aire está saturado de olores pestilentes y el cielo se cubre con nieblas espesas y pegajosas como telas de araña. En este presente desolador, confinadas en la Casa de la Hermandad Sagrada, varias mujeres sobreviven sometidas a los designios de un culto religioso y son objeto de torturas y sacrificios en nombre de la iluminación.
- Todas se encuentran bajo el mando estricto de la Hermana Superiora, por encima de quien solo se erige "Él". ¿Quién es Él? Poco se sabe; nadie puede verlo, pero desde las sombras las domina. Narrado a través de las anotaciones dispersas del diario en el que la protagonista lleva el registro de las ceremonias y de sus descubrimientos, toma forma este libro de la noche. Sus páginas se ocultan en recovecos secretos, acaso sin esperanza de liberación; apenas para que alguien sepa de ellas cuando ya no estén.
COMENTARIOS DE LECTORES
- "Las indignas" de @agustinabazterrica me agarró del cuello desde la primera página.
- En un mundo post apocaliptico, un grupo de neo monjas sobrevive a la contaminación en un convento, donde se infligen las peores vejaciones como castigos u ofrendas: ojos cosidos, tímpanos perforados, lenguas cortadas. Tranca. Como trasfondo, un planeta devastado que se parece demasiado al nuestro, con hambrunas, catástrofes y 4 estaciones en un mismo día.
- La leí en dos sentadas y las referencias literarias se me agolpaban. Escribí en un margen del libro: "El almohadón de plumas" de Quiroga meets "El cuento de la criada" de Atwood". Y unas págs después, "El Marqués de Sade lee "Soy leyenda" de Matheson". Creo que es una buena síntesis. 🙈🙋🏻♀️📚
- Si les gustó como a mí su primera novela "Cadáver exquisito" y quieren irse a dormir con imágenes perturbadoras... pues ya saben.
- Confinadas en nombre de la iluminación, una novela de la noche Bazterrica señala sometimientos para que nunca más nos sometan, "Él" o whoever Todas somos monjas 🔥
RECOMENDACIÓN EN EL PROGRAMA AL DERECHO Y AL REVÉS DEL 11 DE SEPTIEMBRE. 2023
* Quiero recomendar el libro LAS INDIGNAS Cuya autora es Agustina Bazterrica. Es una novela que acaba de publicar la Editorial: ALFAGUARA
- Agustina Bazterrica, para aquellas personas de la audiencia que no lo sepan, es mi hija. Lo que quizás plantea un problema con la objetividad.
- Por lo tanto, me excuso de opinar y decidí leer comentarios de lectores que ya están en las redes y que por un tema de tiempo reduje a tres, pero nos permiten entender de qué se trata la novela y el porqué de mi recomendación:
- "Las indignas" de @agustinabazterrica me agarró del cuello desde la primera página. En un mundo post apocaliptico, un grupo de neo monjas sobrevive a la contaminación en la Casa de la Hermandad Sagrada, donde se infligen castigos u ofrendas y sacrificios en nombre de la iluminación. Como trasfondo, un planeta devastado que se parece demasiado al nuestro, con hambrunas, catástrofes y 4 estaciones en un mismo día.
- Otro: La leí en dos sentadas y las referencias literarias se me agolpaban. Cortazar, Dante, El Quijote. Las escribí en un margen del libro y cuando lo terminé seguía admirado.
El último: "Como ocurre con un libro que uno lee con avidez y concluye con goce y agradecimiento, solo resta esperar la próxima publicación de AgustinaBazterrica."
- Hari Kunzru
- Hari Kunzru nació en Londres en 1969, de madre inglesa y padre indio, y en la actualidad vive en Nueva York. Es editor y periodista free-lance y ha colaborado con publicaciones inglesas e internacionales como The New York Times, The Guardian, The New Yorker, Daily Telegraph, The Economist y Wired. Su primera novela, El transformista (Alfaguara, 2005), recibió los Premios Betty Trask y Somerset Maugham entre otros, y su autor fue reconocido por la revista Granta como uno de los veinte mejores escritores de menos de cuarenta años. Su segunda obra, Leila.exe (Alfaguara, 2005), una sátira sobre la globalización, fue calificada por el New York Times como una de las mejores novelas del año y recibió el British Book Award, que premia al escritor de origen africano, caribeño o asiático cuya obra haya tenido mayor impacto durante el año literario. En 2005 publicó una colección de relatos, Noise, a la que siguió la novela Mis revoluciones (Alfaguara, 2008). Sus obras se han traducido a más de veinte idiomas.
https://unlibroaldia.blogspot.com/2013/06/hari-kunzru-dioses-sin-hombres.html
ESCRIBO, LUEGO EXISTO.
- Ejercicio de reflexión sobre la palabra, el escribir, la escritura y la literatura.
- 10 de abril, 2025
- La amiga estupenda y otros libros de Elena Ferrante
- Compré La amiga estupenda (2011) en la última Feria del libro y ,contra lo que pensaba, no me lo engullí de golpe. La estoy leyendo de a poquito, releyendo páginas, me emociono con párrafos enteros, degusto la magia y la intriga de la historia, la calidad de las palabras, una indudable maestría en la forma de narrar. Después escuché que su estilo es muy cercano al realismo mágico, pero yo lo bautizaría realismo "perturbador" o realismo "inquietante". Hay una honestidad muy cruda en los pensamientos de Lena, la voz narradora, que no puede dejarnos indiferentes. Quizá por eso me detengo, vuelvo atrás, porque me interpela demasiado.
