Juan Dumas


In this landmark episode of Drumbeats, we step beyond Canada for the first time to explore how Canadian Indigenous partnership models are transforming investment approaches worldwide. Juan Dumas, co-founder and partner at Meliquina, shares extraordinary insights from mediating disputes across Latin America - revealing patterns about project risk that fundamentally challenge conventional investor thinking.

Juan's career began in 1999 mediating environmental and social disputes in Argentina before moving to Ecuador, where he spent years resolving conflicts between development finance institutions, energy companies, and Indigenous communities. Working on renewable energy projects across Guatemala, Mexico, and Honduras, he encountered a pattern that would reshape his entire career: intense community opposition to projects with minimal environmental impact. When Juan asked community leaders privately whether they would build these projects themselves, every single one said yes.

The conclusion was unavoidable: communities weren't opposing projects because of environmental concerns - they were frustrated about being excluded from economic opportunities happening on their own territories. This realisation led Juan and his partner Michelle Haig (formerly in private equity renewable energy investment) to establish Meliquina, applying Canada's equity partnership model to Latin American renewable energy development.

For institutional investors evaluating Canadian opportunities - or infrastructure projects anywhere with Indigenous considerations - this conversation provides essential strategic intelligence. Juan's argument is compelling: when presented with equity partnerships, investors should ask "how well was this partnership structured?" because well-designed community involvement from scratch represents the strongest possible indicator of project success.


Proyectos y energía solar con la comunidad Mapuche Mijakeo en Patagonia. Estos modelos son una fuente de esperanza para los gobiernos locales y pueden ser un modelo a seguir por otras comunidades. Los principios y herramientas que son aplicables en Canada pueden perfectamente adaptarse a las realidades locales latinoamericanas. El consorcio está conformado por Sustentar Energía, con más de 4200 MW en proyectos renovables; la comunidad mapuche Millaqueo, titular de las tierras; y Meliquina, una empresa enfocada en transición energética justa.

“El involucramiento de comunidades locales como socias y propietarias mejora los resultados para todos los actores: inversores, desarrolladores y población”, sostienen desde Meliquina.

El parque solar tendrá usufructo por 30 años, cuenta con factibilidad técnica del EPEN y ya superó la audiencia pública ambiental.

El origen del proyecto se remonta a 2017, impulsado por Patricio Zapata, ex lonko de la comunidad y fundador de la sociedad "Cla Nehuen Antu", vehículo jurídico del emprendimiento. Tras su fallecimiento, su hija Stella Zapata —estudiante de Ciencias Agrarias y Planificación Ambiental— asumió el liderazgo y hoy es presidenta de la sociedad.

“Como socios pasamos de criar animales a manejar un glosario de términos financieros. Esto es para las futuras generaciones”, afirma Stella.

El lonko actual, Blas Ortiz, destaca que “este es el futuro de la comunidad, que podrán disfrutar nuestros hijos y nietos”. También celebró que “todo ha marchado bien, desde la idea hasta los permisos clave”.

Durante la etapa de construcción, estimada en 12 meses, se generará empleo temporal para la comunidad y empresas locales. En fase operativa, el parque requerirá personal para mantenimiento y seguridad.

Desde Meliquina resaltan que este tipo de proyectos permite:

Mitigar riesgos sociales

Acelerar permisos regulatorios

Facilitar el financiamiento

Promover impacto positivo y sostenible

Nora Romero Inal, referente comunitaria, subraya que haber obtenido la titularidad de las tierras fue “un paso clave para llegar hasta aquí”. Por su parte, Adela Acuña, werken (secretaria), reconoce que al inicio no comprendía de qué se trataba el proyecto, pero hoy valora cada paso dado.

Con la licencia ambiental otorgada por la Secretaría de Ambiente de Neuquén, el parque solar Antú se posiciona como un ejemplo de integración entre comunidades indígenas, empresas y transición energética.

Un modelo pionero que ya despierta interés en otras comunidades originarias del país.