Marcela Iacub (Buenos Aires, 1964) es una abogada, jurista, investigadora, pensadora y ensayista feminista argentina que posee también la nacionalidad francesa.

Biografía Marcela Iacub nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1964 en una familia de clase media judía.

Tataranieta de un célebre rabino, hija de un abogado, proviene de dos familias judías que llegaron de Bielorrusia y de Ucrania, en 1930, a la Argentina. Nunca recibió educación religiosa y se considera atea.[1]

Estudió derecho en Buenos Aires, se especializó en derecho laboral y a la edad de 25 años se fue a París con una beca de estudios para especializarse en bioética. Realizó su doctorado en Escuela de altos estudios en ciencias sociales y allí se convirtió en miembro del Centro de estudios de normas jurídicas.

Vive en París con su compañero de vida el filósofo Patrice Maniglier, con quien publicó en 2003 Famille en scènes: bousculée, réinventée, toujours inattendue. Es miembro, desde 1998, del Centro nacional para la investigación científica (CNRS),[2] el más grande organismo público francés de investigación científica, en el Laboratorio de demografía y de historia social de la Escuela de altos estudios en ciencias sociales en París (Laboratoire de démographie et d'histoire sociale de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales EHESS).[3]

Es conocida por varios de sus libros, particularmente Le crime était presque sexuel (El crimen era casi sexual).[4]

Marcela Iacub se convirtió en una celebridad mediática por sus controversiales opiniones sobre la libertad de elección de los individuos. No le asusta escandalizar ni nadar contra la corriente. Suele realizar intervenciones populares en los medios para opinar sobre diversos temas, desde prostitución, violación, eutanasia, trasplante, matrimonio, matrimonio homosexual, maternidad, aborto, filiación, adopción homosexual o clonación hasta los métodos de procreación artificial y reproducción asistida dando siempre ejemplos jurídicos precisos. Es vegetariana y defiende los derechos de los animales. Tiene un gato pero no desea hijos.

Escribe en francés y a la fecha sólo ha sido traducido al castellano su ensayo Confesiones de una devoradora de Carne.


Número 304(Selección de artículos) No me hubiera perdido un Seminario por nada del mundo – Philippe Sollers Ganaremos porque no tenemos otra elección – Agnes Aflalo www.lacanquotidien.fr