Stop Edadismo


Los estereotipos acerca de las personas mayores están presentes en la cultura y sistema social, y se aprenden durante el proceso de socialización junto a otras creencias y valores.

Investigaciones señalan que a muy temprana edad se comienzan a interiorizar las creencias sesgadas, negativas y poco realistas sobre el envejecimiento, la vejez y la edad.

Luego se mantienen en la adolescencia, juventud y adultez, para finalmente vivirlas como una profecía autocumplida cuando se traspasa la barrera de los 60 años.

Es decir, el comportamiento se rige según los mandatos que tiene la sociedad con relación a la edad.

Estos estereotipos, en combinación con prejuicios y conductas, constituyen el edadismo, un tipo de discriminación que aumenta el riesgo de exclusión social, de acuerdo con la guía Escribir sin edadismo, escribir con geroactivismo desarrollada por la Fundación Geroactivismo y la Brigada de Comunicación Feminista.

El informe señala la urgencia de aplicar estrategias eficaces contra las actitudes edadistas.

Sobre todo, considerando que para 2050 habrá más de 2 mil millones de personas de 50 años y más en el mundo.

Pero antes de pensar en acciones gubernamentales, por qué no iniciar preguntándonos: ¿Qué tan edadista soy? ¿Cómo puedo evitar contribuir desde casa a este tipo de discriminación?

“El edadismo se encuentra naturalizado, es sutil y generalmente inconsciente.

“Su carácter implícito limita el ejercicio para identificar sus diversas manifestaciones en diferentes niveles y se tiende a reducir a expresiones más explícitas y agresivas, como maltrato físico en residencias o bajas pensiones.

“Esto requiere de un proceso interno de deconstrucción en edad para establecer los edadismos interiorizados que van limitando la propia experiencia de envejecer”, señala la guía.

EL MICROEDADISMO

Si has dicho alguna de estas frases, sí, lamento decirlo, son edadistas.

“Pareces de 15”, “Los 50 son los nuevos 40”, “Yo no envejezco, me vuelvo más sabio/a”, “Ya no estoy en edad de…”, “Todas las personas mayores son iguales”.

Hay palabras o términos, de acuerdo con la Fundación Geroactivismo, que deben usarse correctamente para no caer en microedadismos.

La palabra abuelo/a o abuelitos/as se aconseja solo para noticias relacionadas con sus propios/as nieto/as, pero no como sinónimo de persona mayor.

Porque no todas las personas mayores son abuelos/as y no todos/as los/as abuelos/as son mayores. El abuelazgo no se debe reducir a la experiencia de la vejez.

Viejos/as o viejitos/as Aunque culturalmente se usen los diminutivos para parecer más corteses o empáticos, es un término inadecuado utilizado en gran parte para denostar.

Tercera edad Se debe evitar usar este concepto cuando se quiere referir a la totalidad de personas mayores.

Cuando se usa se debe verificar que se está informando acerca de una persona que tiene entre 60 y 79 años.

Lo mismo sucede con el término cuarta edad, se ha de confirmar que la persona tiene 80 años o más.

Nuestros mayores No hay que utilizarlo, pues es paternalista y condescendiente. Para un trato de proximidad, es mejor hablar de nuestro entorno o sociedad.

Asilo de ancianos Al ser un concepto con alta carga negativa no se recomienda su uso. Los conceptos recomendados son residencias para personas mayores, o bien, establecimiento de larga estadía.

Son como niños No hay que infantilizar. Las personas mayores son sujetos de derechos, a pesar de su estado de dependencia física o cognitiva.

Lo mismo ocurre con el término “jardín para abuelos/ancianos”. Se debe hablar de centros de día para personas mayores.

Con base en lo anterior ya puedes responder a la pregunta: ¿Qué tan edadista soy?

Y con base en tu respuesta puedes comenzar a cambiar y erradicar frases y conductas que te hacen edadista, por otras mucho más incluyenes y amorosas ¿o no?

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