REFLEXIONES SOBRE LO IMPOSIBLE 1


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El origen real y documentado de esta reflexión pertenece al escritor y cineasta francés Marcel Pagnol. En su obra La Cinématurgie (1967), escribió la versión original de este pensamiento: "Tout le monde savait que c'était impossible. Un ignare ne le savait pas : il l'a fait." ("Todo el mundo sabía que era imposible. Un ignorante no lo sabía: y lo hizo".)


Seis semanas después, recibe la visita de su profesor, muy emocionado: los “ejercicios” para los que había encontrado solución eran en realidad dos famosos problemas de estadística que aún no habían sido resueltos. Como había llegado tarde, George no había entendido que si Jerzy Neyman los había escrito en la pizarra al comienzo de la clase era para presentarlos a los estudiantes como un reto. Sin embargo, las soluciones que encontró George en tan poco tiempo eran tan elegantes que su profesor consiguió que una de ellas se publicara en una prestigiosa revista de matemáticas.

«“Si hubiera sabido que los problemas no eran deberes, sino dos famosos problemas sin resolver en estadística, probablemente nunca habría pensado en positivo”.»

Lo más notable de esta historia es esta confesión de George Dantzig años más tarde, cuando ya se había convertido en un matemático reputado: “Si hubiera sabido que los problemas no eran deberes, sino dos famosos problemas sin resolver en estadística, probablemente nunca habría pensado en positivo, me habría desanimado y nunca los habría resuelto”. Una forma de comprender mejor la famosa frase de Mark Twain: “No sabían que era imposible, así que lo hicieron”. Esta historia nos hace preguntarnos sobre el origen de ciertos éxitos. ¿El proceso que permitió a George resolver sus problemas es absolutamente particular o tiene un alcance más universal? Está claro que George Dantzig ya era un estudiante excepcional. Sin embargo, parece útil revisar una de las condiciones que le permitieron este sorprendente resultado.

«Por fortuna, los mayores empresarios no conocían las dificultades que debían atravesar antes de llegar a su objetivo.»

Todo es parte de un malentendido, de un error de interpretación. ¿Dónde está el origen de una inteligencia superior? George no tenía ningún prejuicio sobre la dificultad de los ejercicios. Su perspectiva es nueva y “positiva”, como él mismo dijo. Primera paradoja, que nos instruye sobre la parte que ocupa la ignorancia en el origen de nuestras proezas: por fortuna, los mayores empresarios no conocían las dificultades que debían atravesar antes de llegar a su objetivo. La ignorancia no tiene que ver con la competencia, sino con lo que está en juego: para trabajar serena y eficazmente, George necesitó de ese malentendido.

Enero de 2021. ¿Y si, ante este nuevo año, estuviéramos, igual que George, ante un ejercicio “un poco más difícil de lo habitual”? Los más realistas ven claro que las consecuencias socioeconómicas de la pandemia nos superan ampliamente. Nos queda imitar la actitud positiva de George para lograr sacar lo mejor de la situación, con libertad y sin prejuicios, sin temer que sea imposible, sino con la convicción íntima de que la victoria está al alcance de la mano.


• La línea entre lo difícil y lo imposible: Lo difícil requiere tiempo, paciencia, error y esfuerzo constante; lo imposible, en cambio, carece de viabilidad con las leyes o recursos actuales. Muchas cosas que hoy disfrutamos fueron consideradas imposibles en el pasado. • El motor del cambio: Como decía Hermann Hesse o Henri Barbusse, intentar lo imposible es a menudo la única forma de alcanzar todo lo posible. La acción desafía la inercia del "no se puede". • El riesgo psicológico: Perseguir metas completamente irreales o fuera de nuestro control de forma obsesiva puede desgastar la salud mental y volverse una trampa de frustración si no se distingue la perseverancia de la terquedad. • La mirada de la historia: Nelson Mandela recordaba que "todo parece imposible hasta que se hace", señalando que la percepción de los límites cambia en el preciso instante en que alguien los cruza.