Estos son apuntes y reflexiones, algunas con FernandoUlloa Copio y luego completo. MercedesJones ----------------- El tema de la arrogancia, la soberbia, la manera de ser El Representante De La Casa De Piensos Compuestos (Odiando la modernidad) xPedro García Olivo – La Haine Uno de los rasgos definitorios de lo que se ha dado en llamar “Civilización Occidental” estriba en su pretensión de aniquilar toda diferencia. Cultura soberbia, arrogante, solipsista, nunca ha tolerado la cercanía de lo distinto, nunca ha perseguido la convivencia con lo extraño. Su terrible pasión homogeneizadora se proyecta hacia el exterior bajo la forma del genocidio y del imperialismo cultural. http://www.islamyal-andalus.org/publicaciones/coran/coran-cap.2%20(34-39).htm Conocerse el ser humano en lo más profundo a sí mismo es descubrir la propia grandeza que Allah exigió que fuera reconocida por el universo entero. Esta toma de conciencia es lo que realmente convierte al ser humano en califa. Ignorarlo es serlo sólo en potencia y es vivir en la negligencia, la pereza espiritual y la ignorancia. Reconocerlo pero adoptar una actitud de soberbia arrogante o tiránica es el polo opuesto, también condenado, porque es una divinización -o mejor dicho, una demonización- del hombre que lo aparta definitivamente de su auténtico Señor. Estas dos posturas opuestas, la de la negligencia y la de la arrogancia, son los dos extremos a combatir en todo momento: el primero impide la verdadera realización del califato, y el segundo es un abuso de él. Todos los Malâika se prosternaron ante Adán...: illâ: iblîsa abâ wa stákbara wa kâna min al-kâfirîn, salvo Iblîs, que se negó y se mostró arrogante, y fue de los kâfirîn. El Corán da cuerpo aquí al mal -identificado aquí con el rechazo a Allah y la arrogancia- hablando de un nuevo personaje al que da el nombre propio de Iblîs (que literalmente significa Alejado, Confuso). Iblîs es la causa espiritual del ego en su manifestación más extrema; es lo que murmura en las interioridades de que cada ser humano inspirándole una superioridad arrogante o la ruindad. Según los comentaristas del Corán, Iblîs no era un Málak. Los Malâika no pueden desobedecer a Allah: lo obedecen automáticamente. Ellos fueron creados a partir de luz. Pero hay otros seres, los Yinn (los Genios) que fueron creados a partir de fuego, es decir, de ira. Entre ellos se cuenta a los demonios (shayâtîn, plural de shaitân, demonio, literalmente la palabra shaitân también significa alejado), e Iblîs estaba a su cabeza. Iblîs se niega (abà-yâbà, negarse, rechazar) a prosternarse ante Adán y justificó su negativa desde la arrogancia (istákbara-yastákbir, mostrarse arrogante): él, creado de fuego, se consideraba mejor que Adán, creado de barro. La arrogancia (istikbâr), la creencia en su propia valía, lo alejó de Allah. Este nuevo personaje -Shaitân, el demonio por antonomasia, o Iblîs, el nombre propio que se le da en el Corán- ejemplifica al kâfir: Iblîs es el primero de los kâfirîn, y es la causa espiritual o modelo paradigmático de toda arrogancia y toda inclinación hacia el mal. http://www.ministros.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1107&Itemid=108 En Proverbios 16:18 encontramos una palabra dicha contra la soberbia que debiera ser considerada con detenimiento: "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caía la altivez de espíritu". Tomemos el ejemplo de esta corta profecía para hablar del engaño de la soberbia. ¿Por qué engaña la soberbia? La persona soberbia trata de sobreponerse a los demás. Se considera superior en brillantez, poder y honores que otros. Cierto es decir que la soberbia es la raíz de los demás pecados. La soberbia y la arrogancia parecieran construirse sobre un poder inquebrantable; eso es el corazón de esta profecía. El profeta Abdías y también Jeremías descubrieron este pecado en los habitantes de Edom. La ubicación geográfica, colocados sobre las alturas de las montañas, alimentó su soberbia y arrogancia y viviendo allí se consideraban invulnerables. Jeremías dice: "Tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu corazón. Tú que habitas en cavernas de peñas, que tienes la altura del monte, aunque alces como águila tu nido, de allí te haré descender, dice Jehová" (Jr. 49:16) El gran engaño de la soberbia es que pone toda su confianza alrededor de sí misma, las capacidades que se poseen o las cosas materiales sobre las que se ha venido construyendo tal vida. La persona soberbia tiene más alto concepto de sí que el que debiera tener. No piensa de sí con cordura, sino que ve a los demás como inferiores a él mismo. La soberbia menosprecia, hiere, ignora, humilla, y se cree única para estar sobre los demás. La soberbia engaña al pretender que no será castigada. Los hombres que viven en esta actitud lo menos que piensan es que pueden ser derribados. El énfasis de la profecía de Abdías se concentra en la actitud satírica que los habitantes de Edom habían asumido frente al dolor del cautiverio judío. La descripción hecha en los vv.10-14 es, por demás, elocuente. De esta manera fueron increpados: "Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de tu infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia" v. 12. Con esto recordamos que el engaño de la soberbia tiene como fin mantener a la persona en una condición a la que se considera invulnerable; viviendo en las “alturas” donde cree que nadie más llega. Pero una actitud soberbia, arrogante y presuntuosa no permanece por siempre. La humildad es la antítesis de la soberbia. Esta es la virtud más necesaria para todas las relaciones. El pueblo de Dios fue llamado para transitar sobre el camino de la humildad. Nuestro modelo a seguir en esto es Jesucristo. No hubo en él vestigios de arrogancia. Toda su vida fue vista de la perspectiva de la humildad. A sus discípulos les dijo: “Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”. De modo, pues, que frente al engaño de la soberbia lo mejor es la una vida de humildad. Frente a la mentira de una vida cercada por nuestro propio orgullo nada mejor que dejar a Dios que la quebrante para mejores cosas. http://www.uqtr.ca/TEATRO/banco/css/AGandiaCN.xml Auto de EL GRAN DUQUE DE GANDÍA, San Francisco de Borja de CALDERÓN DE LA BARCA VANIDAD Caballo desbocado, el Espíritu Santo me ha llamado, de la Sabiduría soberana, a mí que soy la Vanidad humana, que en confusos indicios de ambición soy el vicio de los vicios, cuando vertiendo espuma, rayo sin resplandor, ave sin pluma, veloz penetro el viento, esfera de rigor y de tormento;10 y no sujeta al freno de humildad, es mi aliento mi veneno que a turbar se desata el globo de cristal, orbe de plata que es asiento felice y escabelo de Dios, David lo dice; del cielo desterrada con la soberbia corro despeñada en plumas de mi fuego, y en el silencio de la noche llego20 al piélago profundo de la oscura prisión, centro del mundo. Velado reino donde la luz se ciega, el resplandor se esconde. Aquí, de la tiniebla el príncipe, entre oscura y parda niebla noche lóbrega y triste, palacios melancólicos asiste. Es más fácil para los ignorantes adoptar actitudes de soberbia arrogante negando lo que desconocen. Al fin y al cabo todo aprendizaje es un acto de humildad Así han sido siempre las cosas: el sabio observa, compara. analiza y juzga, el necio cree, sincretiza, repite y dogmatiza. Es la episteme del docto frente a la doxa del vulgo como señalaba Platón. Dignidad Soberbia, arrogante, omnipotente y egoísta Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid: arrogancia • presunción, soberbia, altanería, altivez, impertinencia, desdén, insolencia, envaramiento, desprecio, desplante, engreimiento, envanecimiento, orgullo, imperio, chulería, galleo, inmodestia, empaque, tufo, petulancia, jactancia, encopetamiento o Antónimos: humildad, sencillez • gallardía, garbo, apostura, elegancia, distinción, gracia, salero, donaire, donosura, galanura, bizarría, desenvoltura, soltura, brío, valor, valentía o Antónimos: desgarbo, sosería, desaliño, torpeza Diccionario de sinónimos y antónimos © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid: soberbia • altivez, inmodestia, presunción, orgullo, altanería, arrogancia, vanidad, engreimiento, impertinencia, jactancia, endiosamiento, suficiencia, fatuidad, pedantería, aires, humos, ínfulas o Antónimos: humildad 'soberbia' también aparece en estas entradas: ahuecamiento - aire - altanería - altivez - arrogancia - desprecio - endiosamiento - engreimiento - ensoberbecimiento - envanecimiento - hinchazón - imperio - importancia - infatuación - orgullo - suficiencia - vanidad http://es.wikipedia.org/wiki/Soberbia La soberbia (del latín superbiam) u orgullo consiste en una estima exagerada de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor. Para la Iglesia Católica encabeza la lista de los siete pecados capitales que escribiera Santo Tomás de Aquino. La causa por la que la soberbia ocupa este lugar tan principal se debe a que fue la pasión que provocó la rebelión y caída del cielo del ángel Lucifer. Sin embargo conviene no olvidar la connotación positiva, que, ya en su origen latino, posee esta palabra; puesto que la calificación de un acto como soberbio puede ser sinónimo de óptimo o de bella factura. Entre las varias representaciones artísticas con que se ha identificado la soberbia se encuentran el león, el caballo, el pavo real, el murciélago, el color violeta y el espejo. Respecto a este último, puede referirse sea a una mujer que se refleja en un espejo sea al reflejo del propio Satanás en el lugar de la figura representada frente al espejo Muchos habrían sido sabios si no hubieran creído demasiado pronto que ya lo eran. Séneca soberbia. (Del lat. superbĭa). 1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. 2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás. 3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa. 4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas. 5. f. ant. Palabra o acción injuriosa. ________________________________________ soberbio, bia. (Del lat. superbus, infl. por soberbia). 1. adj. Que tiene soberbia o se deja llevar de ella. 2. adj. Alto, fuerte o excesivo en las cosas inanimadas. 3. adj. Grandioso, magnífico. 4. adj. Dicho ordinariamente de un caballo: Fogoso, orgulloso y violento. Soberbia, orgullo, amor propio.... Sin duda podríamos distinguir entre estos tres términos -la soberbia es más grave que el orgullo; y el orgullo que el amor propio-; pero probablemente sea más práctico utilizarlos como sinónimos, ya que es un hecho que la soberbia, el orgullo y el amor propio los encontramos perfectamente compenetrados. Y no olvidemos que la soberbia es un pecado capital; es decir, que está en la raíz de muchos otros pecados. Rechazo de las correcciones: El orgulloso recibe cualquier corrección como si de un ataque personal se tratase. Terquedad: Se traduce en incapacidad de ceder en las discusiones. En el fondo el orgulloso mantiene sus posiciones por "propias", antes que por "verdaderas". En el fragor de la discusión, no deja un ápice a ver las razones del prójimo. En realidad, lo está sintiendo como un contrincante. Incluso aunque el orgulloso llegase a ser consciente en su fuero interno de estar en el error, mantendría su postura primera por no pasar por la humillación de reconocerse equivocado. Precisamente el problema consiste en que siente como humillación el decir "me he equivocado".. Decepción ante el fracaso: Cuando el soberbio fracasa en una empresa, se derrumba interiormente. Su decepción es un signo muy claro de orgullo, porque deja al descubierto que había construido en sueños su personal castillo de naipes, en el que -por supuesto- ocupaba el lugar central; y la desesperación le invade al comprobar cómo saltan por los aires sus planes. Antídotos: .- Fe en el valor medicinal de la humillación: Cuando uno es un orgulloso, es imposible llegar a ser humilde sin pasar por las humillaciones. El hecho de que las humillaciones nos escuezan tanto, denota que todavía no somos humildes. Pero, sin embargo, es importantísimo tener fe en el valor medicinal de las humillaciones. El orgulloso debería de hacer el siguiente acto de fe: "Me duele, luego me puede sanar". .- Petición de perdón: Le costará mucho al orgulloso llegar a pedir perdón con espontaneidad. Aunque su voluntad esté decidida a luchar contra su pecado capital, difícilmente podrá controlar sus primeros impulsos, que se "revolverán" contra el camino de humildad. Ahora bien, aunque en los comienzos del camino de humildad, al soberbio se le "escape" su impulsividad orgullosa, dispone todavía de un arma preciosa cuando vuelve la calma: la petición de perdón. No pensemos que es tontería pedir perdón cuando el mal ya está hecho. A parte de que podemos evitar el escándalo en quien nos rodean, también nos dispone a nosotros para tener más prontitud en el control de nuestros impulsos. Cuando nos cueste mucho pedir perdón, descubramos ahí una ofrenda agradable a Dios, una piedra preciosa. Viendo la imagen de María Inmaculada pisando la cabeza de la serpiente, pensemos en "pisotear nuestro orgullo" con la gracia de Dios y con la humildad de María como modelo. En resumen, la soberbio, el orgullo y el amor propio..., en realidad se confunden con el mismo pecado original. La tentación de la serpiente -"seréis como dioses"- incidía en la tentación del hombre de olvidar su condición de "creatura", revelándose contra toda voluntad que no fuese la propia. Como dice San Agustín, aquí hay dos amores, dos ciudades: "Dos amores hicieron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, hizo la ciudad del mundo; el amor de Dios, hasta el desprecio de sí mismo, hizo la Ciudad de Dios". (Ciudad de Dios, libro XIV, cap. XXVIII). Martes 22 de mayo El sentimiento y la arrogancia. No estamos hablando de que yo soy arrogante, sino de la arrogancia. Uno puede no ser soberbio y tener un gesto de soberbia. Uno puede no ser arrogante y tener un gesto de arrogancia. Ulloa relata el caso de una mujer cuya casa fue robada. Ella sospechó de la persona que estaba haciendo unos arreglos en el edificio y había colocado unos andamios. Estos andamios eran una puerta de entrada, cómoda hacia su casa. Ella sospechó, no lo dejó entrar al hijo del que hacía los arreglos pero no hizo nada, pensando a mí no me puede pasar nada. Sospechó, pero no vio. Sospechó pero confío en su lugar privilegiado, en su seguridad. Frente a la evidencia del robo viene la humillación terrible por no haber mirado. Por su arrogancia viene la vergüenza. Su madre de 97 años pasó por episodio similar. En la calle pasa una mujer y le mira la cartera, ella sospecha que le quiere robar. La mujer le pide una limosna y como ella podía sacar unos pesos del bolsillo protegiendo su cartera, se los da. La mujer le agradece y le toma las manos con agradecimiento. Luego, se va. Cuando la señora llega a su casa se da cuenta que le faltaban todos los anillos. Luego de esta humillación su salud se reciente y desemboca en invalidez. Soberbia, soberanía La arrogancia, arrogarse, arrogar Rogare: preguntar