Y prosiguió: «Asimismo, esta transversalidad se traduce en una relación inversa de la acostumbrada jerarquía tradicional, donde el directorio es el principal encargado y facilitador de generar las mejores condiciones para que los equipos logren sus metas. Se trata de una relación donde los accionistas (servidores) están a plena disposición de sus colaboradores (empleados) como verdaderos facilitadores».

Por ejemplo, antes los jefes solían dar órdenes precisas que debían ser cumplidas. Por el contrario, dentro del paradigma del trabajo colaborativo, el producto final es consecuencia de una construcción colectiva. El desafío para los líderes es orientar, dar la dirección y posicionar a cada individuo en el lugar correcto. En Mercer hablamos de deconstruir el trabajo en pequeñas unidades. Esto es un concepto clave en los procesos de transformación».