Alexandre Kalache


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SAN PABLO.– Por su porte, delgado y fibroso, a los 77 años parece hacerle caso a su propio consejo de abrazar la actividad física para alcanzar una vejez saludable y con una mejor calidad de vida. Es cierto que aparenta unos diez años menos, pero no sería conveniente decírselo, porque la contestación podría ser brutal: “Como si parecer los años que uno tiene fuera una deficiencia o un error”.

“NO PODÍA ACEPTAR QUE LOS CHICOS ABANDONARAN”. QUIÉN ES EL DIRECTOR QUE REVIRTIÓ LA DESERCIÓN ESCOLAR EN UN PUEBLO DE 3000 HABITANTES El médico brasileño Alexandre Kalache siente orgullo de ser, como dice, una persona mayor o un anciano. “Envejecer es bueno, lo que no sirve es la muerte precoz”, señala el exdirector del Departamento de Envejecimiento y Ciclo Vital de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cargo que ocupó entre 1995 y 2008.

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“Envejecer es la gran conquista social de los últimos 100 años”, enuncia el hoy presidente del Centro Internacional de Longevidad, de Brasil, en una entrevista con medios de la región, de la que participó LA NACION. Y justifica, en un perfecto español: “En 1900, Alemania tenía la expectativa de vida más alta en todo el mundo, con 46 años. Hoy, hay 43 países que llegan a más de 80. Es decir, en 2000, por ejemplo, ningún país –incluso los más empobrecidos de África– tenía una expectativa tan baja como la más alta de Alemania de 1900. Y eso se produjo solo en un siglo”.

De ahí, su orgullo: “Yo represento la revolución de la longevidad porque cuando nací en Brasil [en la ciudad de Río de Janeiro, en 1945], tenía una expectativa de vida de 43 años, y ahora estamos llegando a los 80″. Entre los países que alcanzaron esa meta, además de Uruguay, Colombia y Costa Rica, incluye a la Argentina.

"Hay millones de latinoamericanos que están envejeciendo mal y precozmente con enfermedades que se relacionan con malos estilos de vida", señala