Clayton Christensen
La innovación disruptiva describe un proceso mediante el cual un producto o servicio se arraiga en aplicaciones simples en la base del mercado (normalmente por ser menos costoso y más accesible) y luego avanza incansablemente hacia lo más alto del mercado, desplazando finalmente a los competidores establecidos.
Acuñado a principios de la década de 1990 por el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard Clayton Christensen, el término se ha vuelto prácticamente omnipresente, desde Wall Street hasta Silicon Valley. Por consiguiente, también es uno de los términos más malinterpretados y mal aplicados del léxico empresarial.
Innovaciones disruptivas vs. innovaciones sostenibles Gráfico de innovaciones sostenibles vs. disruptivas Visión única
Las innovaciones disruptivas NO son tecnologías revolucionarias que mejoran los buenos productos; más bien, son innovaciones que hacen que los productos y servicios sean más accesibles y asequibles, haciéndolos así disponibles para una población más amplia.
Explicador ¿Qué hace que una innovación sea disruptiva y cuáles son algunos ejemplos de innovaciones disruptivas a lo largo de la historia reciente? Vea nuestro útil video.
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podemos decir que Christensen desafió las creencias de la época y afirmó que la razón del fracaso es, precisamente, la existencia de una buena administración. Además, añade que las empresas exitosas suelen centrarse en mejorar sus productos y servicios actuales, para satisfacer las necesidades de sus clientes más exigentes y rentables. No obstante, pecan a la hora de perder de vista las necesidades de los clientes menos exigentes o potenciales.
- La Innovación Disruptiva en Tiempos de Crisis. Una Reflexión en la Memoria del Profesor Clayton M. Christensen
- Alejandro Jiménez-Montecinos1
https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-27242020000400003#aff1
La teoría también nos dice que los negocios consolidados escuchan bien a sus clientes, pero en ocasiones, tienden a ofrecer productos y/o servicios en exceso. Lo cierto es que al principio la innovación puede ser sostenible y exitosa. Pero con el tiempo, los negocios consagrados tienden a volverse perjudicialmente eficientes. Una eficiencia ambiciosa que los lleva a centrarse en los clientes más exigentes y rentables en detrimento de las necesidades de otros. Este error en la estrategia de crecimiento es lo que genera un espacio de valor que es bien aprovechado por los disruptivos: pequeñas empresas que se dirigen con éxito a aquellos segmentos de mercados antes ignorados. Christensen llamó a estos segmentos no atendidos “mercados periféricos”. Algo así como grupos de usuarios que maduran junto a una tecnología emergente y luego son capaces de arrastrar al resto a una nueva adopción tecnológica.
Con esto, la teoría recomienda introducir nuevos productos o servicios que sean más simples. Puede que al principio parezca inferior a los productos o servicios ya existentes, pero son más accesibles y asequibles para todos. Dicho de otra forma, en vez de mejorar lo que ya existe, la innovación disruptiva crea nuevos mercados y oportunidades de crecimiento.
- Probablemente, el ejemplo contemporáneo mejor documentado es el caso de Netflix, que surgió en una época en que internet era lento y poco accesible. En 2000, Blockbuster consideró que internet no era la opción más viable para su modelo de ingresos y prefirió seguir en el negocio del arriendo de películas; lo que finalmente lo condujo a la quiebra.
Y es que no es tan simple salirse de la corriente imperante, ni mucho menos romper un monopolio tecnológico. Para explicar lo anterior, Christensen introdujo dos conceptos de base: las tecnologías de componente y las tecnologías de arquitectura. Las primeras son responsables de conducir las mejoras dentro de un mismo estándar tecnológico. Por ejemplo, logran que un disco duro aumente su eficiencia mediante las métricas de capacidad vs velocidad. Mientras que las tecnologías de arquitectura tienden a redefinir los estándares de una industria. Por ejemplo, cambian el tamaño del disco duro lo que implica probablemente configurar todo el hardware y hasta las máquinas que lo fabrican. La conclusión de Christensen fue que los nuevos emprendedores tienen éxito cuando introducen tecnologías de arquitectura. Esto les ayuda a ganar cuotas de mercado y de paso, se mantienen alejados del dominio tecnológico de los negocios establecidos favoreciendo así sus probabilidades de disrupción (Christensen, 2013).
- Las grandes lecciones de Clayton Christensen, el padre de la disrupción
- Publicado en 18 mayo, 2021 por IEB
https://www.ieb.es/las-grandes-lecciones-de-clayton-christensen-el-padre-de-la-disrupcion/
- Clayton Christensen nació en Salt Lake City, Utah, en 1952, en el seno de una familia mormona. Era hijo de un empleado de unos grandes almacenes y de una profesora de instituto; y el segundo de ocho hermanos. Unos orígenes que le enseñaron a valorar la sobriedad, y que no anticipaban que se convertiría en uno de los grandes referentes del mundo empresarial. Sin embargo, era un niño precoz y de gran inteligencia, que a los 11 años ya se había leído una enciclopedia de 22 volúmenes. En 1971 marchó a Corea del Sur como misionero, donde permaneció hasta 1973.
A su regreso, se graduó en económicas con summa cum laude en la Brigham Young University; y posteriormente, se formó en Oxford y Harvard. Al graduarse, trabajó como consultor y fundó una compañía tecnológica. En 1982, fue asesor de los Secretarios de Transporte Drew Lewis y Elizabeth Dole, y en 1992 se convirtió en profesor de Harvard.
Pero no saltó verdaderamente a la fama hasta 1997, cuando publicó su célebre libro El Dilema del inversor, un best seller internacional. En esta obra, Christensen se planteaba por qué algunas grandes empresas quebraban a pesar de ser rentables durante muchos años y estar dirigidos por personas inteligentes. Su conclusión fue que existían dos motivos: centrarse solo en sus mejores clientes e invertir solo en aquello que generaba las mejores recompensas a corto plazo. Una actitud que les llevaba a ignorar a competidores con productos más baratos y fáciles de usar, que lentamente acaparaban cuota de mercado.
Christensen definió este proceso como la innovación disruptiva, un elemento que explica el derrumbe de gigantes como Kodak o Blockbuster; y el auge de empresas como Amazon, que en su día se especializaba tan solo en la venta de libros. En la actualidad, esta disrupción estaría representada por conceptos como las fintech, el blockchain, el streaming o la tokenización de la economía.
Posteriormente, en 2003 publicó el libro La solución de los innovadores, en el que aconsejaba a los empresarios prestar menos atención a los productos, y más a las necesidades reales de sus clientes. Es decir, analizar si con el paso del tiempo los productos seguían respondiendo a las necesidades de los clientes o si los cambios de hábitos de consumo o la aparición de nuevas tecnologías y competidores exigían un cambio de estrategia.
Él mismo aplicó su consejo de perseverar y adaptarse, ya que nunca abandonó la docencia, pese a sufrir un infarto, un cáncer y un ictus, que le obligó incluso a aprender a hablar de nuevo. Murió en 2020 a los 67, antes del inicio de la pandemia. Es considerado por The Economist como el sexto autor más importante de libros empresariales y gestión de toda la historia.
- Los nuevos productos tienen éxito no por las características y funcionalidades que ofrecen, sino por las experiencias que permiten.
