SEIS IDEAS QUE APRENDÍ DE OTROS PARA PENSAR MEJOR

EL MUNDO ESTÁ MALEABLE- DURANTE LA PANDEMIA DE COVID Grabado el 10 de abril de 2020.




Como en el "Ruiseñor de Keats", podemos discutir si el ruiseñor que canta hoy es el mismo que cantaba hace mil años o es otro. Si la idea que se plantea en The Economist hoy a la tarde es la misma que se preguntaba Platón en La República.

No hay ideas nuevas pero hay nuevas formulaciones de las mismas ideas. Y cada forma nueva de decir algo, hace un aporte, una contribución. Ofrece una nueva perspectiva en un contexto distinto.

Leí "Hábitos Atómicos" hace un par de fines de semana. Me pareció malísimo. No tenía nada nuevo. Nada. Es un típico libro que es un tweet con 400 páginas de ejemplos para justificar un libro. Pero miles de personas están accediendo a esa vieja idea poderosa sobre cómo construir buenos hábitos, por este nuevo libro. Entonces el libro ya deja de ser malísimo. Cumple un propósito.

Siempre me pregunto "qué estoy aportando". Esto es bueno en el sentido de que me sube la vara sobre qué hacer y malo en el sentido de que me hace no hacer cosas que a lo mejor para otros sí serían un aporte.

En un taller de literatura hace mucho tiempo un profesor me dijo "no entiendo por qué este escritor escribe su libro número 20 si no agrega nada nuevo". Siempre me dio miedo ser ese escritor.

No creo que sea un todo o nada, pero uno tiene ese sentimiento de muchas veces estar agregando poco y algunas veces, agragar un poco más.

En los últimos años se me acercaron algunas editoriales para proponerme escribir un libro sobre los contenidos que doy en Baikal. Les dije que no. Un libro es demasiado pesado en mi cabeza y no sentía tener un aporte lo suficientemente original como para merecerlo.

En el fondo, estoy compartiendo ideas de Kahneman, Taleb, Montaigne, Russell, Popper, Damodaran, Buffett, Gaham, Thiel, Munger y los sospechosos de siempre. Hago un recorte, hago una curaduría, las explico, las mezclo, las articulo, las formulo de la manera más atractiva que puedo, les busco aplicaciones, me divierto, les agrego algunas líneas de experiencias personales. Pero son esencialmente ideas de ellos con un muy pequeño agregado mío.

Merecían unas clases, unos cursos, pero no merecían un libro. Por lo menos para mí.

Pero eso, sin buscarlo, cambió en los últimos meses. Apareció algo. Algo que siento que no leí en ninguna parte (seguramente esto es falso) sino que se me fue articulando en la cabeza con experiencias y conversaciones y lecturas indirectas. Y en particular con la construcción de Baikal. Algo que sí puede ser un aporte un poquito más original.

No sé si ese algo que apareció merecerá un libro. Pero por lo pronto me decidí a hacer unos posteos, para mostrarles la cocina de estas ideas. Inclusive, para que puedan ser parte de su construcción, porque de hecho lo son.

Para no aburrirlos por mail, estoy haciendo esos posteos en LinkedIn. No sé si es el lugar ideal, pero ahí están.

Si les interesa meterse en la cocina de estas ideas que estamos construyendo, lo pueden hacer acá: Emiliano Chamorro - LinkedIn.

Y me encantaría que comenten los posteos así la vamos pensando entre todos.


Instituto Baikal <cursos@institutobaikal.com> 29 abr 2025, 8:23

Fue irónico: ayer les escribí el mail contándoles que comenzaríamos a leer "El Cisne Negro" en el Ciclo de Desarrollo Personal de Baikal y no pude enviarlo (salió recién a la noche) porque en 6 segundos toda España y parte de Francia y Portugal se quedaron sin electricidad y completamente incomunicadas (no andaban ni los teléfonos ni 5G). Fue una demostración talebeana en tiempo real.

Hoy en los chats internos de Baikal proliferan las anécdotas y las reflexiones. Guido estaba en el AVE Madrid - Valencia de las 9 de la mañana y terminó regresando a Madrid a las 2 de la mañana del día siguiente, parado, a oscuras, remolcado, después de cambiar de tren en medio de las vías de alta velocidad, ayudado por rescatistas, luego de estar encerrado más de 12 horas en el tren.

Hubo cosas que funcionaron impecablemente bien, por lo menos en Madrid, que me dediqué todo el día a recorrer a pie para ver este laboratorio de antifragilidad en tiempo real: la gente amable, respetuosa, dejaba pasar a los peatones donde no andaban los semáforos. Los servicios de emergencias y policía desplegados evitaron situaciones de descontrol, como las que se vivieron en Estados Unidos luego de los huracanes de Florida. Hubo caos de incomodidades, de caminatas, de fastidio, pero no hubo caos en serio.

Todo el pensamiento de Taleb se dedica a lo que pasó ayer: a entender cómo, a medida que nos hacemos más desarrollados y sofisticados, si no hacemos nada para evitarlo, nos volvemos más frágiles. Como sociedades, como individuos, como empresas, como familias.

Hasta hace 4 años viví en Buenos Aires, donde los cortes de electricidad son una cosa habitual. Y, más allá de que este que ocurrió en España sea diferente, porque afectó a todo el país en un tiempo muy corto, se notan algunas diferencias. En Buenos Aires todos saben que se va a cortar la electricidad y entonces los que pueden tienen grupos electrógenos. No hay cerraduras eléctricas y si las hay, todas se pueden abrir mecánicamente. Cualquiera sabe que tener una cerradura que sólo se puede abrir eléctricamente en Buenos Aires es garantía de quedarse encerrado. Ayer, llovían los relatos de personas encerradas porque las cerraduras solo se abrían eléctricamente.

Muchos me preguntaron ayer y hoy "¿Cómo hacemos para ser menos frágiles sin perder eficiencia?". Taleb les respondería que el problema es no querer perder eficiencia. La eficiencia es un máximo local, que nos deja vulnerables a los eventos realmente importantes de la vida. HAY que perder eficiencia para construir antifragilidad. Pregúntenle a Europa con la energía Rusa o a Apple con sus cadenas de suministro chinas o un padre que educa a sus hijos para sacar 1 punto más en un examen en vez de darle las herramientas para sobrevivir en el mundo mucho más incierto e inestable en el que le va a tocar vivir.

En todo, en nuestra vida, en la educación de nuestros hijos, en nuestras empresas y en nuestras sociedades, estamos optimizando una situación dorada suponiendo que es sólida y duradera en lugar de entender que es frágil y que lo que realmente tenemos que hacer es construir antifragilidad, individual y colectiva.

Ayer cuando se cortó la luz todos mis vecinos supusieron que regresaría en minutos. Yo salí a sacar el auto a mano de la cochera, a chequear que tuviera el tanque lleno de nafta y a cargar varias botellas de agua y alimentos en el baúl. Mi viejo me enseñó de chico, sin haber leído a Taleb, que el tanque de nafta tiene que estar siempre lleno, por si uno tiene que salir rajando. Él pasó momentos difíciles de Argentina, no necesitó leer a Taleb, lo vivió. Taleb mismo se crió en el Líbano en guerra. Y Soros en la Hungría ocupada.

La pregunta es cómo creamos antifragilidad en nosotros y en nuestros seres queridos y proyectos sin tener que pasar por esas catástrofes. Cómo creamos antifragilidad desde la comodidad y la abundancia.

A esto nos vamos a dedicar en el Ciclo de Desarrollo Personal: https://institutobaikal.com/serendipiia/.

Nos vemos,

Emiliano.

EnciclopediaRelacionalDinamica: EmilianoChamorro (última edición 2026-09-17 22:19:31 efectuada por MercedesJones)