Grupos




APORTES DE LA NUEVA TEORÍA ESTRATÉGICA EN MODELOS, METODOLOGÍAS Y BUENAS PRÁCTICAS https://www.cienciared.com.ar/ra/usr/9/243/fisecbogota_2015libro_.pdf



Tanya Menon y Katherine W. Phillips, publicada en Organization Science, estudió específicamente grupos pequeños pares e impares. Encontraron que los grupos de número par tendían a mostrar menor cohesión que los impares. La explicación no es simplemente matemática: cuando aparecen posiciones diferentes, los grupos pares tienen mayor posibilidad de dividirse en coaliciones equivalentes, mientras que en los impares puede emerger una mayoría que proporciona mayor certidumbre y estabilidad al grupo.

Hay además evidencia experimental posterior que comparó tríadas (3) con grupos de 4 y encontró mejores resultados en los grupos impares en términos de coherencia del aprendizaje y desempeño en la toma de decisiones. Los autores relacionan el resultado, nuevamente, con la posibilidad de que los grupos pares queden divididos en dos subgrupos equivalentes.

Pero hay otra variable que incluso más importante: el tamaño. La investigación clásica y contemporánea sobre equipos muestra que, a medida que aumenta el número de integrantes, aumentan fuertemente las relaciones que hay que coordinar. Hackman y Vidmar encontraron un buen equilibrio alrededor de 4-5 integrantes, mientras que Susan Wheelan encontró que los grupos de 3 a 6 mostraban mayor productividad, confianza y compromiso que grupos más grandes. Richard Hackman, uno de los autores centrales en investigación sobre equipos, insistía además en mantener los equipos tan pequeños como permitiera la tarea.

Para una comunidad de aprendizaje donde se busca que todas las personas dialoguen, elaboren conjuntamente, pongan en práctica valores colaborativos y luego realicen un trabajo integrador, equipos de 5 o 7 integrantes podría ser una buena conformación.

Algunos se inclinan por el número 5 ¿Por qué 5? Porque combina dos criterios respaldados por la literatura: es suficientemente pequeño para favorecer participación e interacción y, al mismo tiempo, es impar, lo que disminuye las posibilidades de bloqueo o división 50/50. Además, 5 ofrece más diversidad de perspectivas que una tríada sin llegar a elevar demasiado los costos de coordinación.

Eso sí: mi experiencia es mayor en grupos de 5 para tareas académicas y de 7 para trabajos en territorio. En tareas operativas y de coordinación en territorio, frente a imprevistos, las obligaciones hacen que un grupo de 5 pueda verse afectado para la tarea y tenga mayor vulnerabilidad frente a ausencias, enfermedades, abandono del espacio, etc. Obvio que no justificaría ni 5, ni 7, diciendo que “científicamente los grupos deben ser impares”. Sería demasiado categórico.

Pero, si tendría en cuenta que: Para la conformación de los equipos, se sugiere trabajar con grupos pequeños, idealmente de cinco o siete integrantes. La investigación sobre dinámica y efectividad grupal señala ventajas de los grupos pequeños para la participación y la coordinación y, en determinadas tareas de deliberación y decisión, las composiciones impares permiten reducir empates y favorecer la cohesión.

Dos referencias concretas para respaldarlo:

La evidencia de Menon y Phillips muestra una ventaja de los grupos impares en términos de cohesión, pero no establece que un grupo par funcione necesariamente mal. El problema aparece especialmente cuando se forman coaliciones equivalentes —por ejemplo, 3 contra 3— o cuando el grupo depende de votaciones para decidir. En cambio, Wheelan encontró que los grupos de 3 a 6 integrantes eran significativamente más productivos y estaban más desarrollados grupalmente que los grupos mayores.

En el caso de clases y seminarios el tema de la cantidad de integrantes de una dinámica o de un trabajo específico la cantidad de integrantes es una característica que forma parte del diseño pedagógico. En el caso de la Maestría en OSFL de la UdeSA: el equipo de siete, por ejemplo, sería fue la unidad de pertenencia a la comunidad de aprendizaje, mientras que las tríadas o los cuartetos fueron las unidades de producción para determinados ejercicios y para el trabajo final. Después, ambos subgrupos vuelven al equipo de siete para contrastar resultados, integrar perspectivas o realizar la cosecha colectiva.

Esto de analizar el propósito de los grupos resulta más potente que buscar un único “número ideal”. La literatura tampoco sostiene que exista uno independientemente de la tarea: el tamaño conveniente depende del tipo de interdependencia y de lo que el grupo tenga que hacer.

Conformar equipos estables de siete integrantes, con posibilidad de trabajar en tríadas y cuartetos según la actividad. Esta configuración permite combinar diversidad y aprendizaje colaborativo en el equipo con unidades pequeñas de trabajo que favorecen la participación y facilitan la integración final.

EnciclopediaRelacionalDinamica: Grupos (última edición 2026-08-23 15:40:58 efectuada por MercedesJones)