ViolenciayMaltratoAlasPersonasMayores de MariaJulietaOddone
- “Violencia y maltrato a las personas mayores”
María Julieta Oddone Investigadora Principal CONICET- Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Directora Programa Envejecimiento y Sociedad en Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Pertenece a la Categoría Docente Investigador I, MINCYT.
Índice 1- Introducción. 2- Objetivos de aprendizaje. 3- Desarrollo del tema. a) Antecedentes. b) Sobre el “viejismo” y el maltrato cultural. c) Tipos de violencia y maltrato d) Maltrato y violencia en el ámbito familiar y social. e) Teorías sociales sobre envejecimiento y su relación con el maltrato f) Antecedentes en la investigación sobre el maltrato familiar y social g) Sobre el Derecho, la legislación y la Convención. h) Dónde denunciar. i) Conclusiones y recomendaciones
1- Introducción
- La violencia aparece como la mayor expresión del uso negativo del poder sobre el otro y se refleja en actos de discriminación, abuso y maltrato. Se distinguen tres formas de violencia:
- a) la violencia cultural, que se refiere a los aspectos de la cultura que aportan legitimidad a las diversas formas de ejercer esa violencia; en relación al tema de este capítulo, se trata del “viejismo” construido por los prejuicios y los estereotipos que se manifiestan con respecto a la vejez y que dan lugar a la discriminación, el maltrato y el abuso;
- b) la violencia estructural, que consiste en agredir a un colectivo desde la propia estructura política o económica, y se produce cuando los sistemas previsionales, de salud o las políticas sociales para las personas mayores son inequitativos y son causa de pobreza, enfermedad, fragilidad jurídica y exclusión social;
- y c) la violencia directa, que son las agresiones físicas, psicológicas, económicas u otras ejercidas sobre la persona mayor (Galtung, 1995; Iacub, 2015:82).
- La violencia es uno de los temas preocupantes para la sociedad actual y afecta a todos los países con intensidad similar independientemente del grado de desarrollo que poseen (universalidad) La violencia genera consecuencias físicas y psicológicas a quienes la padecen y la presencian.
- No se trata de un problema reciente, durante siglos la violencia se ha ejercido en el seno de la familia sin que ello provocara ningún tipo de reacción institucional, debido a que cualquier problema que sucediera dentro del ámbito doméstico pertenecía a la privacidad propia del entorno familiar.
- Afortunadamente, aunque de forma lenta, este panorama ha ido cambiando. En estos momentos, la sociedad ha tomado conciencia de la magnitud del problema, y se observa un proceso de concientización general acerca de la importancia de defender los derechos de todas las personas, con independencia de su sexo, edad o condición, y cualquie-¿ra que fuese el ámbito en el que se pretenda el ejercicio de aquéllos.
- Davobe (2016) indica que “[…] se entiende por maltrato institucional a cualquier legislación, programa, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o privados, o derivados de la actuación individual del profesional, que conlleve abuso, negligencia o detrimento de la salud, de la seguridad, del estado emocional o del estado de bienestar físico, o que los derechos de las personas mayores no sean representados”.
- Las investigaciones realizadas, tanto en Argentina como en varios países del mundo, indican que, en el caso de las instituciones, algunos hogares geriátricos, hospitales, oficinas burocráticas, etc., se toleran ciertas acciones maltratadoras y no se denuncian porque se define como necesario el servicio que ellas brindan. No obstante, las opciones con que cuentan las familias, los sujetos y el Estado para enmendar estas cuestiones no están clausuradas.
- El Derecho deberá recibir y estudiar estas características particula-res en relación con el maltrato institucional y dar las respuestas adecuadas para que no sea una práctica corriente (Oddone y Mariluz, 2015:330-331).
- En este contexto, presentamos los principales indicadores de maltrato ejercido para con las personas mayores a fin de que en la práctica cotidiana, en distintos ámbitos, puedan ser detectados y, de este modo, colaborar en su desvelo y denuncia.
- 2-Objetivos de aprendizaje
- Describir y relacionar las situaciones de maltrato con respecto al impacto que genera en la vida de las personas mayores en la sociedad.
- Definir el concepto de maltrato, las teorías que lo engloban y los tipos de maltrato que existen para de este modo:
- • Identificar factores de riesgo del maltrato.
- • Describir las diferentes herramientas y estrategias utilizadas por profesionales sanitarios para su prevención, detección y tratamiento.
- • Reconocer las medidas legislativas que se apliquen en una situación de maltrato.
- 3-Desarrollo del tema
- a) Antecedentes
- El maltrato a las personas de mayor edad fue detectado como tema de estudio a mediados de la década de 1970 ; en la década de 1980 se comienza a utilizar en Estados Unidos, el término “elder abuse”.(Bennett et al.1997:1) Sin embargo, el mayor desarrollo del concepto y la elaboración de estudios e investigaciones sobre el mencionado tema, se producirá en los años noventa. Al suceder simultáneamente en diversos países, se toma conciencia de su carácter universal.
- En este contexto, los aportes de diversas fuentes permitieron generar indicadores para definir el maltrato a las personas mayores (García Araneda y Lowick-Rus sell, 2020).
- Es así que, los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad (1991); la Proclamación sobre el Envejecimiento (2002); Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, 2002); Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores (INPEA, OMS, 2002); Estrategia Regional de Implementación para América Latina y El Caribe del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre Envejecimiento (2003); la Declaración de Brasilia (2007); Plan de Acción de la Organización Panamericana de la Salud sobre a salud de las personas mayores, incluido el envejecimiento activo y saludable (2009), la Carta de San José sobre los Derechos de las personas mayores de América Latina y el Caribe (2012); la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (OEA, 2015), forman parte del corpus para el marco jurídico internacional y, de este modo, se fue construyendo la de limitación del fenómeno y una mayor visibilidad del maltrato como un problema social y global.
- En la Declaración de Toronto para la Prevención del Maltrato de las personas mayores (OMS/INPEA, 2002) , se señala que:
- El maltrato a las personas mayores es un acto único o repetido, o la falta de una acción apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza, que causa daño o distrés a una persona mayor.
- Puede ser de varias formas: físico, psicológico emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar negligencia intencional o no intencionada. (2002)
- Ahora bien, sin pretender abarcar la universalidad del concepto, podemos decir que el maltrato implica desde el insulto ocasional y la desconsideración hacia una persona hasta el homicidio, que representa, sin dudas, el grado absoluto de violencia y/o maltrato.
- Por ello, es el maltrato físico el que aparece como indiscutible y configura el modelo del maltrato, mientras que otras formas de maltrato pueden ser debatidas y se interpretan dentro de una situación dada.
- La violencia física no necesita de contextos para ser definida como tal y es el punto que nos interesa destacar.
- En efecto, si consideramos que el mismo matiz semántico cubre al insulto y al homicidio, nos damos cuenta de la dificultad operativa para analizar el maltrato.
- Es difícil, en consecuencia, analizar y homologar dos acciones con tan distintas consecuencias y nos está indicando cierta interpretación subjetiva sobre dicha cuestión.
- Sin embargo, destacamos que este es un análisis que no impugna las definiciones tradicionales de maltrato, que son incorporadas en el presente texto. Solo queremos remarcar las dificultades que se presentan en el momento de analizar la acción. (Oddone y Mariluz, 2015:330-331).
- Un tema importante a tener en cuenta, es que el maltrato se configura en una relación y establece al menos dos polos: el maltratador y el maltratado. Por lo tanto, hay un sujeto maltratador y un objeto del maltrato que es la víctima.
- En síntesis, el tema del maltrato se sitúa sobre: las características de las personas, cómo estas personas establecen sus relaciones y los contextos donde se producen con mayor frecuencia los casos de maltrato.
- Al mismo tiempo, debemos hacer notar que todas las formas de maltrato, violencia y discriminación contra la personas mayores se sustenta, necesariamente, en una sociedad que lo permite y una imagen o representación social de la vejez que lo avala o incita.
- En esta línea, el estudio “Missing Voices” (OMS/INPEA, 2002) puso en el tapete la importancia de los factores tanto estructurales como sociales en el maltrato a las personas mayores y consideró que se manifiesta como: abandono (aislamiento, desamparo y exclusión social), violación de derechos (humanos, legales y sanitarios ), privación (de opciones, de toma de decisiones, de situación social, de gestión económica y de respeto). También incluyó como formas de maltrato a: los recortes en los presupuestos, las prioridades erróneas en el gasto público, las reducciones en la asistencia de salud y la escasa supervisión sobre las instituciones de atención sociosanitaria. Además incorporó a “la ausencia de un rol en la vejez y la frustración de vivir en una sociedad que no le pide nada a las personas mayores, (vale decir: que ignora a las personas de mayor edad) como otra forma de maltrato social.” (Forttes Valdivia, 2009).
- b- Sobre el viejismo y el maltrato cultural.
- En este contexto, cobra importancia el concepto de “ageism” que fue acuñado por Robert Butler, para referirse a los prejuicios basados en la edad cronológica de una persona, (Butler y Lewis, 1982). Leopoldo Salvarezza (2002), tradujo este concepto como viejismo y definió la conducta social compleja con dimensiones históricas, culturales, sociales, psicológicas e ideológicas, usada para devaluar, consciente o inconscientemente, el status social de las personas viejas.
- Como otros “ismos” implica una visión despectiva sobre un grupo social, dando lugar a prácticas segregacionistas, que consiste en considerar a las personas mayores como diferentes a las demás ya sea, en sus opiniones, afectos, necesidades, etc.
- Desde esta perspectiva una persona, por el solo hecho de ser vieja, puede ser considerada de riesgo o incapaz, actitud que actúa como coadyuvante de la vulnerabilidad.
- Sostener un prejuicio activo, no basado en la realidad sino en el desconocimiento y la deformación de las potencialidades de las personas mayores, constituye un primer paso hacia la discriminación de este grupo de edad.
- Prejuicio que empeora cuando la propia persona mayor los acepta y los incorpora a su visión personal.
- Las actitudes viejistas tienen un efecto negativo en la salud y en el bienestar psicológico y social de las personas mayores ya que pueden generar situaciones de violencia y abandono en su vida cotidiana y en las instituciones.
- Un ejemplo de ello es la limitación directa o indirecta en las prácticas o prestaciones para las personas en razón de la edad que poseen. En efecto, la imagen social basada sobre todo en estereotipos negativos influye en diferentes aspectos de la vida de los mayores, ya sea, en la orientación de las políticas públicas a su favor, la valorización de su aporte como ciudadano, la inclusión en los medios de comunicación, en el consumo, en la educación, la salud, etc..
- Para Helpage (2021) “el edadismo se puede manifestar de múltiples formas, que pueden ir desde el lenguaje despectivo y peyorativo, hasta la vulneración grave de los derechos y la dignidad.
- Tal y como explica el primer Informe Mundial sobre el edadismo publicado por la OMS en 2021, el edadismo puede ser institucional, interpersonal o autoinfligido.
- El edadismo institucional se refiere a las leyes, reglas, normas sociales, políticas y prácticas de las instituciones que restringen las oportunidades y perjudican sistemáticamente a las personas en base a su edad.
- El edadismo interpersonal tiene lugar en las interacciones entre dos o más personas
- y el autoinfligido se produce cuando el edadismo está tan interiorizado, que se proyecta contra uno mismo.”
- El escaso, y muchas veces distorsionado conocimiento sobre el proceso de envejecimiento y la vejez por parte de los decisores de políticas públicas influye en la elaboración de las políticas para el sector y, a partir de ellas, en los planes, programas y normas que no se ajustan a las necesidades y características propias de la población mayor en razón de que se las percibe sólo como personas vulnerables y frágiles.
- De este modo, muchas de las acciones que se generan son de tipo asistencial y pensadas para individuos que se caracterizan por ser dependientes y tener escasas capacidades materiales y simbólicas para aportar a la sociedad. (Protocolo iberoamericano sobre prevención y abordaje del maltrato, abuso y violencia hacia las personas adultas mayores OISS, 2021)
- La noción de maltrato cultural, como una esfera de la vida privada y pública de las personas que se ven afectadas por prácticas que vulneran y restringen el reconocimiento, goce o ejercicio en igualdad de condiciones de los derechos humanos y libertades para las personas mayores, pude asociarse al concepto de “viejismo”.
- En efecto, la presencia de imágenes negativas de la vejez sustentadas en creencias falsas y estereotipadas, se corporizan en acciones y omisiones que reducen las oportunidades y restringen el desarrollo normal de una persona a medida que avanza en edad. (maltrato social/institucional).
- Por ello, la situación de especial vulnerabilidad que el envejecimiento parece conllevar, no se produce necesariamente a causa de la edad, sino que se debe a un constructo social generado por ciertas representaciones sociales que favorecen la inhabilitación al acceso de determinado recurso o servicio por razones asociadas a la edad.
- Entonces la edad no es la limitante sino que son las barreras sociales e institucionales que restringen, fortalecen o generan un escenario de mayor vulnerabilidad y discriminación. (Protocolo iberoamericano sobre prevención y abordaje del maltrato, abuso y violencia hacia las personas adultas mayores, OISS, 2021)
- Una característica que merece especial atención, es el hecho de que el maltrato no solo se da entre sujeto y sujeto, sino que, en ocasiones, es posible advertir una forma particular que se presenta en el ámbito institucional. Este tipo de maltrato se relaciona con el ejercicio del poder y puede ocurrir tanto en un hospital como en una institución geriátrica, una cárcel o en cualquier institución donde un ente burocrático pueda ejercer su dominio no solo mediante las normas institucionalizadas sino también por coacción física, psicológica, emocional, económica, etc. (Oddone y Mariluz, 2015:330-331)
- La relación social referida se configura de una manera jerárquica definiendo roles en las personas que componen la relación. En el caso del maltrato institucional esta relación jerárquica se institucionaliza a través de lenguajes, modos de actuar, configuraciones corporales y vestimentas que indican dónde y en qué lugar deben situarse las personas que conforman esa relación.
- La simbología que expresa por ejemplo, el delantal blanco o el ambo sanitario de colores indica claramente a toda la institución dónde radica el saber y la jerarquía asociada a él. El tuteo ejercido por muchos de los profesionales de la salud a las personas mayores o el trato como niños (infantilización) de los ancianos son formas del lenguaje que generan discriminación y se incorporan al imaginario social naturalizando esa representación.
- Asociado a esto, se definen los lugares como un escenario bien demarcado donde el saber y la jerarquía ocupan un espacio y se corporizan. Tanto en el hospital como en el geriátrico o, en un banco, los lugares en donde se ubica el poder están “claramente” delimitados.
- Ahora bien; establecida la relación maltratador-maltratado debemos hacer notar que muchas veces esta relación no es visibilizada. En efecto, el maltratador no percibe su acción como maltrato y tampoco lo hace la víctima. Se trata de una naturalización del maltrato acorde al contexto social en donde se produce, por ejemplo, una persona mayor puede considerar que es maltratada al no recibir el cuidado que cree que debe recibir por su condición de persona mayor y su hijo o hija, quizá, piensa que su progenitor recibe la mejor atención que puede brindarle.
- Un paciente puede considerar que es maltratado por la institución porque no recibe el tratamiento que él quiere para su dolencia y su médico puede afirmar que el tratamiento es el indicado según los protocolos aprobados.
- La idea de maltrato, en consecuencia, no solo no es la misma para los polos de la relación, sino que se objetiva desde el exterior, generalmente por parte de profesionales que afirman que existe maltrato. (Oddone y Mariluz, 2015:330-331)
- Estos ejemplos nos brindan una idea de la subjetividad para definir una situación de maltrato: es decir que de acuerdo con la mirada (representación social) que poseamos, podemos definir una acción como maltrato o como su contrario, o no percibir que es una acción maltratadora o maltratógena. En esta subjetividad y en la externalidad en la definición del maltrato que no es físico, radica parte de las dificultades de operacionalización del concepto en su práctica.
- Tal como enunciamos en párrafos anteriores, no es menor, la importancia que asumen los mitos, los prejuicios y las representaciones e imágenes negativas, en tanto sustrato de significaciones en el proceso de naturalización y banalización de ciertas formas del maltrato: si consideramos que las personas mayores no están en condición de manejar su propio dinero pues “no entienden nada de la realidad”, no percibiremos como maltrato la enajenación de su patrimonio, si desconocemos la forma y los cambios en relación con la sexualidad de nuestros padres ancianos, nos opondremos e incluso les prohibiremos el ejercicio libre de su sexualidad .
- De esta manera, es posible apreciar que más allá del grado absoluto, que, como señalamos, se expresa en la violencia física, injustificable desde cualquier mirada, se abre un variopinto de acciones y actitudes que deben ser interpretadas desde la subjetividad de los actores y del contexto en donde se dan los hechos violentos o de maltrato.
- El maltrato no es desconocido en las sociedades porque siempre han existido formas del mismo (universalización) más o menos legitimadas y toleradas. El proceso de naturalización facilitó, que no llamara la atención de los analistas y profesionales porque en la mayoría de las situaciones dónde se producían estos casos de violencia no trascendían del ámbito familiar o comunitario donde se ejercían y por ende, no constituían un “problema” que debía atenderse. (Oddone y Mariluz, 2015:330-331)
- En ocasiones, el abuso institucional es internalizado por parte de los sujetos, quienes no perciben que la acción que se ejerce sobre ellos se trata de un hecho violento porque lo han naturalizado debido a su condición de género, raza, edad, sexualidad, etc.
- Estos procesos tienden a reproducir y perpetuar hábitos tradicionales de desvalorización de estos individuos o grupos que se constituyen en partícipes necesarios de la relación que se establece porque al aceptar el maltrato del que son objeto posibilitan su producción y su reproducción.
- “Cuando un individuo posee ciertas características, como por ejemplo edad, sexo, adscripción étnica, ingresos deficientes, etc. que no son valoradas socialmente, la posibilidad de que se conviertan en un estigma social se ve fortalecida.
- De esta manera, esa estigmatización social puede ser el origen del maltrato. El proceso que transforma a una característica en un estigma está anclado en un con-texto significativo de base histórica; es decir, posee una genealogía. Conocer este proceso por parte del maltratado es la condición para superarlo.” (Oddone y Mariluz, 2015:330-331)
- La expresión “discriminación múltiple” hace referencia a la superposición de varias discriminaciones en una persona, pero es importante entender el concepto de “interseccionalidad”. Desde la teoría de la interseccionalidad, las desigualdades sociales e institucionales son el resultado de las interacciones de varios factores, como el género, la clase social, o la discapacidad.
- Así, en un sistema social desigual, las personas son oprimidas y discriminadas en función de las múltiples intersecciones de su identidad.
- Por ello, cuando hablamos de viejismo/edadismo y discriminación por razón de edad, no podemos olvidarnos de los grupos y personas que ya sufrían otros tipos de discriminación antes y cómo estas situaciones pueden agravarse con el paso de los años.
- Debemos tener en cuenta que las distintas discriminaciones que una persona vive a lo largo de su vida no son el resultado de una simple suma de identidades o factores, sino que las discriminaciones se interrelacionan y a menudo se refuerzan, creando desigualdades sociales aún más complejas y difíciles de combatir.
- En el actual contexto de cambios demográficos, entender la desigualdad de género de la población mayor es fundamental. Si bien en los últimos años a nivel nacional e internacional se están haciendo grandes esfuerzos para fomentar la igualdad de género, la violencia y discriminación hacia las mujeres mayores sigue estando invisibilizada y aún contamos con pocos datos tanto a nivel local como global sobre las desigualdades de género y violencia machista en edades avanzadas.
- Como ya mencionamos, el maltrato implica una relación social y admite como mínimo dos polos. Esta relación se incrusta en una estructura social que impone sus efectos (Fleury et all 2013). Estas estructuras institucionales, poseen ciertas características contradictorias porque el maltratado se considera ajeno a ellas y no es capaz de visualizar y de ser consciente de sus derechos ciudadanos.
- El Estado puede aparecer como un otro ajeno a la vida cotidiana de los sujetos y se le reserva solo el lugar de ser efector de servicios y bienes más ligado a formas clientelares que a una asignación formal y legal de derechos.
- El maltratado ha internalizado el discurso hegemónico y no puede percibirlo. Debido a esta internalización rara vez reclama por sus derechos optando por otras formas de reacción más ligadas a la cultura y a la estrategia clientelar. La internalización a la que nos referimos, se corresponde con una asimetría sedi-mentada en una larga tradición de desigualdad social.
- El profesional de la institución es quien establece ciertas reglas de manera unilateral en virtud de la posición que ocupa en ella ya que la misma institución es la que legitima su actuar. El maltratado acepta, no importa si de buen o de mal grado, esa asimetría consolidada históricamente pues “la necesidad del servicio” resulta de importancia vital y su satisfacción solapa la conciencia del maltrato. (Oddone y Mariluz, 2015:330-331)
- Para que el maltrato pueda ejercerse, debe encontrar las condiciones sociales para que se ejerza. Se trata de una imposición de poder y por lo tanto, produce resistencia (Foucault 1979).
- El maltratador no puede ejercer el maltrato si la resistencia que se le opone es lo suficientemente fuerte y eficaz. No maltrata, quien quiere sino quien puede por eso es importante el papel estratégico que cumple el proceso de naturalización y banalización antes descripto.
- Las prácticas institucionalizadas en relación con la discriminación por edad, género, raza, etc., refuerzan el proceso invisibilizador. De esta manera, constituyen un marco en donde el maltrato no solo no es percibido sino que es naturalizado obstaculizando posibles reacciones que lo impugnen.
- Esta naturalización impide que el maltratado identifique las situaciones de discriminación y las defina como algo esperado en el contexto general.
- Una estrategia que el maltrato suele poner en práctica es la negación de la acción maltratadora lo que refuerza el proceso de naturalización descripto.
- Por otra parte, en la actualidad, producto de ciertos cambios sociales más inclinados a aceptar y tolerar, al menos simbólicamente, la heterogeneidad social, cultural, sexual, etaria, etc. entre los diferentes sujetos, el maltrato comienza a ser observado como una acción que debe ser combatida.
- Asistimos hoy día a un interesante proceso, donde las corrientes tolerantes y de aceptación del otro en su singularidad se oponen a ciertas formas tradicionales perpetuadoras de jerarquías asentadas en privilegios se distinto tipo.
- De este modo, se desarrollan y se visibilizan ciertas formas de resistencia e impugnación al maltrato llevadas a cabo no solo por el sujeto maltratado sino por parientes cercanos o incluso sujetos institucionales que reciben denuncias, asesoran y patrocinan legalmente sobre este tema.
- A medida que se fortalezcan estas asociaciones y los sujetos vayan tomando conciencia de sus derechos ciudadanos, se visibilizarán las acciones maltratadoras y se encontraran las formas de contrarrestarlas.
- No es menor, en consecuencia, el análisis de las nuevas formas de resistencia al maltrato que comienzan a surgir de la toma de conciencia de los derechos que toda persona posee más allá de su adscripción etaria, étnica, de género, etc.
- En muchos países se considera el maltrato institucional como un tipo específico y lo integran en sus orientaciones de acción. Se refiere a: “cualquier forma de maltrato o violencia que ocurre en los servicios para las personas mayores (servicios públicos, municipios, establecimientos de larga estadía, centros de atención primaria de salud, hospitales)”. (Florian Godes, V., 1999)
- Siguiendo al mismo autor, quienes cometen el maltrato son generalmente personas que tienen una obligación, ya sea, legal o contractual de proveer los servicios, cuida dos y protección de quienes acuden a estos establecimientos.
- Este tipo de maltrato se relaciona con las deficiencias en los diversos sistemas de atención, incluidos los servicios insuficientes, la falta de capacitación del personal, de una ventanilla única de atención, la sobrecarga del trabajo, infraestructura con falta de accesibilidad, la mala atención o atención discriminatoria sustentada en prejuicios y estereotipos negativos sobre la vejez.
- c- Tipos de violencia y maltrato
- En la comunidad científica y profesional que trabajan para las personas de mayor edad se ha realizado un esfuerzo a fin de sistematizar y precisar el concepto de maltrato y violencia con indicadores que los acerquen a distinguir estas situaciones en el contexto donde se desarrollan y con el propósito de mitigar y erradicar estos hechos.
- Así, vemos la tradicional clasificación de los tipos de violencia hacia las personas de edad presentada por Hugonot R ., que distingue:
- 1) La violencia física: muerte, golpes, violación;
- 2) la violencia psicológica: leguaje grosero, crueldad mental, amenazas;
- 3) la violencia financiera: retención de la pensión, robo, herencia anticipada;
- 4)la violación de los derechos del ciudadano,
- 5) la violencia medicamentosa: exceso de neurolépticos, privación de medicamentos y
- 6) la negligencia activa y pasiva.
- Por otra parte, más actualmente, en el Protocolo iberoamericano sobre prevención y abordaje del maltrato, abuso y violencia hacia las personas adultas mayores (OISS, 2021) se amplía estos conceptos ejemplificando sus manifestaciones posibles en la realidad.
- TIPOS DE VIOLENCIA Y MALTRATO A PERSONAS MAYORES
- Tipo de Violencia Definición Manifestación
- Física
- Uso de la fuerza física que daña su integridad corporal, puede provocar dolor, lesión y/o discapacidad temporal o permanente y, en casos extremos, la muerte. * Golpear, puñetear, abofetear, quemar, empujar, pellizcar, patear, tirar el pelo, alimentación forzada, restringir, encerrar, o administrar medicamentos excesivos o inco rrectos, así como retener el tratamiento y la medicación, utilización injustificada de restricciones físicas.
- Psicológica / emocional
- Acciones u omisiones verbales y no verbales que producen angustia, pena, estrés, sentimientos de inseguridad, baja autoestima, y/o atentan contra la identidad, dignidad y respeto de la autonomía de una persona.
- Puede tomar formas verbales, como gritar, insultar, ridiculizar, humillar, criticar constantemente, acusar, silenciar, amenazar con retirar el afecto o aislamiento o abandono o institucionalización, culpar, infantilizar, no respetar sus creencias, decisiones, ideas o formas no verbales, como ignorar dar “trato de silencio” o rechazar sus deseos.
- Económico / Financiero / Patrimonial / Explotación Financiera
- Explotación financiera, mal uso, apropiación indebida de recursos financieros por parte de miembros de la familia, cuidadores/as o extraños, o el uso de medios financieros para controlar a la persona o facilitar otros tipos de abuso.
- Robo, uso ilegal o inapropiado de las propiedades o recursos de una persona mayor, obligarle a cam-biar el testamento.
- Sexual- Algunos países, integran esta tipología dentro del maltrato físico. En tanto otros la especifican como: forzar a una persona a participar en cualquier actividad sexual sin su consentimiento que incluye obligarlo a participar en conversaciones de naturaleza sexual en contra de su voluntad; también puede incluir situaciones en las que la persona ya no puede dar su consentimiento.
Puede manifestarse en forma abierta o encubierta mediante gestos, palabras, insinuaciones, caricias, tocamientos, exhibición de genitales o violación. Acoso sexual, obligar a la persona mayor a realizar actos sexuales, realización de fotografías o videos.
- Negligencia Error involuntario o falta, no deliberada, incluido entre otros, el descuido, omisión, desamparo e indefensión que le causa un daño o sufrimiento a una persona mayor, tanto en el ámbito público como privado, cuando no se hayan tomado las precauciones normales necesarias de conformidad con las circunstancias.
- Manifestaciones: no brindar cuidados.
- En algunos países, se distinguen:
- Negligencia activa: cuando quien brinda cuidados, por prejuicio o descuido, deja de proveer los. Es un descuido intencional y deliberado.
- Negligencia pasiva: cuando quien brinda cuidados, deja de proveerlos o no los provee por ignorancia o porque es incapaz de realizarlos. Es un descuido involuntario.
- Fallos en el cumplimiento del apoyo a las necesidades vitales de una persona mayor que, por su condición de dependencia, requiere de apoyo de terceros para cubrilas. Aislarle, excluirle de sus actividades.
- Abandono
- Algunos países reúnen en una misma definición la negligencia y el abandono.
- En tanto, otros países e instrumentos las diferencian, definiendo el abandono como: la falta de acción, deliberada o no, para atender de manera integral las necesidades de una persona mayor que ponga en peligro su vida o su integridad física, psíquica o moral.
- Rechazo o negativa para iniciar, continuar o completar el apoyo a los cuidados de una persona mayor, ya sea de manera voluntaria o involuntariamente, por parte de quien es responsable de brindarlos.
- Auto negligencia / Auto abandono. Cualquier persona que se descuide a sí misma al no preocuparse por su propia salud, bienestar o seguridad, y puede provocar enfermedades, lesiones o incluso la muerte. Se trata conceptualmente diferente de otras tipologías de maltrato (daño por otros). El auto descuido mayor puede provocar enfermedades, lesiones o incluso la muerte.
- Del mismo modo resulta pertinente en este escrito, mostrar los indicadores que especifican la violencia y el maltrato en personas mayores y constituyen una señal de alerta de la situación que puedan estar atravesando estas poblaciones:
- Físicos:
- • Quejas de agresiones físicas.
- • Antecedentes de caídas y lesiones sin explicar.
- • Lesiones en forma de “puntitos” en la zona del pecho.
- • Hematomas en zonas generalmente bien protegidas.
- • Cortes, marcas en los dedos, u otros indicios de uso de medios de inmovilización.
- • Quemaduras o hematomas en lugares sospechosos.
- • La petición reiterada e injustificada de recetas o administración insuficiente de medicación.
- • Desnutrición o deshidratación sin una causa que guarde relación con la enfermedad.
- • Signos de atención inadecuada o de poca higiene.
- Sexuales
- • Quejas de agresión sexual.
- • Conducta sexual diferente a la anterior o a la personalidad previa.
- • Cambios no explicados de la conducta (retraimiento o agresividad).
- • Quejas frecuentes de hemorragias inexplicadas vaginales o anales.
- • Infecciones genitales recurrentes.
- • Hematomas en la zona de las mamas o genitales.
- • Prendas íntimas manchadas desgarradas o ensangrentadas.
- Conductales y Emocionales
- • Cambios en los hábitos alimentarios o problemas para dormir.
- • Actitud de temor confusión o resignación Se muestra ensimismado o agitado y ansioso.
- • Se muestra sumiso o deseoso de complacer.
- • Evita contacto físico, visual y verbal con el cuidador/a.
- • Sentimientos expresados de miedo al examen físico.
- • Se encoge atemorizado cuando alguien se acerca.
- • Expresión de sentimientos ambivalentes hacia los familiares o afirmaciones contradictorias que no son el resultado de confusión mental.
- • Renuente a conversar abiertamente.
- • Está aislado en una habitación de la casa, es dejada de lado por los demás.
- Económicos:
- • Retiros de dinero atípicos de la persona mayor.
- • Cambio de testamentos o título de propiedad que deja el dinero a nuevos conocidos o parientes no cercanos.
- • Pérdida de bienes.
- • La persona no puede encontrar joyas o efectos personales.
- • Movimientos sospechosos en cuentas de ahorro o bancarias o tarjetas de crédito.
- • Falta de comodidades a pesar de que la persona puede permitírselas.
- • Problemas de salud no tratados.
- • Nivel de atención no está de acuerdo con capacidad económica.
- Por otra parte, resultan pertinente aquellos indicios o indicadores que se relacionan con el personal que trabaja como cuidador o al servicio de la persona mayor.
- Veamos:
- • Cuidador/a aparece cansado y estresado.
- • Tarea de cuidar por tiempo prolongado y sin descanso.
- • Actitud de excesiva preocupación o de gran indiferencia.
- • Culpa a persona mayor por incontinencia y otros actos.
- • Comportamiento agresivo.
- • Trato infantilizado o peyorativo.
- • Consumo excesivo de alcohol o Antecedentes y consumo de drogas psicotrópicas.
- • Antecedentes de maltrato previos.
- • El cuidador/a siempre quiere estar presente en las entrevistas.
- • Actitud defensiva, hostil o esquiva frente a las preguntas.
- • Sentimiento de cólera, frustración o desesperación constante.
- • Sentimiento de injusticia, de victimismo y/o resentimiento.
- • Pesar por el desbaratamiento de ambiciones y planes personales.
- • Ansiedad y preocupación.
- • Sentimiento de desamparo, también de aislamiento, soledad y/o de falta de respeto.
- • Pérdida de la autoestima.
- En las instituciones puede observarse los siguientes indicadores de alerta:
- • Alto índice de ausentismo.
- • Cambio frecuente de personal.
- • Mala relación entre el personal.
- • Comunicación escasa entre residentes, personal, visitantes y directivos.
- • Dificultades o demoras en el acceso al lugar.
- • Falta de información sobre rutina de trabajo.
- • Sistema administrativo deficiente.
- • Falta de evaluación de la tarea.
- • Servicio médico, de enfermería y doméstico deficiente.
- • Falta de un sistema formal de quejas.
- • Alto índice de quejas.
- d- Maltrato y violencia en el ámbito familiar y social.
- La violencia familiar se trata de un problema complejo que todavía no se ha estudiado lo suficiente. Del mismo modo que el maltrato en otros ámbitos, los factores sociales que se asocian a las prácticas violentas en el ámbito familiar son: la edad, el sexo, la posición socio económica y la familia considerada como una institución social.
- En este sentido, Strauss definió a la familia como la institución social más violenta luego de las fuerzas armadas y de seguridad. Por otra parte, las características típicas de las relaciones familiares que muestran a los hogares como una institución violenta, son las mismas que hacen de la familia un lugar protector e íntimo.
- Siguiendo a (Bazo 2006:145) describimos las características de la familia como institución social. Ellas son:
- El tiempo de interacción.
- La amplitud de actividades e intereses que se comparten.
- La intensidad en la implicación de sus miembros.
- El conflicto de intereses (deseos contrapuestos de los diversos miembros que llevan a que unos lo consigan y otros no, lo que conlleva frustraciones)
- El derecho a influir en los demás, en sus actitudes, valores y conducta.
- Las diferencias por sexo y edad que conllevan una conflictividad potencial.
- La adscripción de roles cuyos criterios no responden al grado de competencia o capacidad sino a la edad y el sexo.
- La intimidad que cuanto más intensa es, más bajo será el control social.
- Pertenencia involuntaria en cuanto padres, hijos y hermanos, lo que impide abandonar el campo cuando surge el conflicto.
- El estrés, pues se considera que la familia es propensa a sufrirlo, ya sea porque la relación de la díada, de la pareja, se vea inestable, por los cambios y transiciones que atraviesa la familia o por la influencia de la situación de uno de los miembros en los demás.
- Es el gran conocimiento de la biografía de cada miembro, de sus rasgos y situaciones, lo que conduce tanto al apoyo mutuo como a su utilización para el ataque personal.
- Como hemos referido reiteradamente, en párrafos previos con respecto al maltrato institucional, la existencia de prejuicios sobre la vejez y la baja estima para con las personas mayores se reconocen como causas que contribuyen a la invisibilidad del problema de los malos tratos, de las víctimas que lo sufren y a la falta de datos sobre su alcance. Nos encontramos frente a uno de los denominados “temas sensibles”, porque afecta a la intimidad de las personas y a la profundidad de las relaciones familiares.
- El abuso y maltrato sufrido por una persona a causa de otra es un tema de investigación que contiene una fuerte carga emocional y valorativa. Se entiende que cuando sucede algo así, el efecto sobre la víctima y sobre quienes intenten solucionarlo puede ser traumático debido a los tabúes y sanciones sociales que pesan sobre el hecho de que una persona haya sufrido maltrato por parte de sus familias.
- Esto impide en ocasiones que la propia víctima o sus familiares confiesen los actos y conduce a situaciones estresantes entre los trabajadores sociales y profesionales, a quienes se les plantean dilemas éticos ante la posibilidad de actuar para poner fin a esa situación. (Bennett y Kingson, 1993: 135-7). Del mismo modo, todas estas cuestiones obstaculizan la elaboración de datos, a los que se les suma, además, la dificultad de la identificación social del maltrato.
- e- Teorías sociales sobre envejecimiento y su relación con el maltrato
- Desde las construcciones teóricas aplicadas a la gerontología social se explica el maltrato en la vejez de las formas siguientes:
- Según Bazo Royo y García Sanz (2006:150) en el modelo situacional se pone la atención en la forma en que la dependencia de la persona mayor causa estrés a la persona maltratadora y el resultado típico es: a mayor estrés mayor maltrato.
- Para que esto suceda, deben concurrir factores como la dependencia física o emocional de la persona mayor que suele presentar salud frágil o deterioro cognitivo y una personalidad difícil.
- Otros aspectos de tipo estructural son la presión emocional, aislamiento social y las características del cuidador dónde resulta destacable el grado de sobrecarga (burdem) de la tarea.
- Con poco peso fáctico se incluye la conceptualización del denominado modelo patológico que indica un cuidador con una historia de comportamiento sociopatológico, que se ve en situación de cuidador sin poseer recursos ni habilidades para afrontar esta situación.
- Teoría del intercambio:
- Esta teoría da cuenta sobre el abuso entre los miembros de una familia a partir de las relaciones de poder en el seno familiar. Contempla las relaciones familiares como un proceso de interacción entre personas basado en el intercambio de recompensas o castigos, donde las personas intentan maximizar las recompensas y obviamente minimizar los castigos.
- Específicamente, se entiende que el fracaso en alcanzar un intercambio equilibrado de recompensas conducirá al conflicto y esto, aplicado al maltrato supone que este puede producirse como respuesta a la ruptura de la norma de reciprocidad, es decir, en el equilibrio entre dar y recibir.
- También puede pensarse que el maltrato puede ser la respuesta de alguna persona cuidadora que se percibe sin poder para restablecer el control de la situación.
- En las investigaciones sobre el cuidado familiar de las personas mayores se observa que junto al sentimiento de obligación está el de correspondencia, es decir, se cuida porque antes se ha sido cuidado por esas mismas personas que ahora necesitan ser ayudadas.
- En este sentido Biggs et al. (1995:26) concluyen que la teoría del intercambio podría ser un medio apropiado de análisis del maltrato cuando la relación se ha deteriorado o no era íntima en el inicio, y consideran que aun constituyendo una perspectiva acrítica de las relaciones instrumentales en las sociedades capitalistas, supondría también la posibilidad de incluir factores sociales más amplios en la comprensión del maltrato y de la negligencia.
- Teoría interaccionista:
- Para esta teoría, el maltrato es una consecuencia de la interacción, ya sea en la institución familiar o, en instituciones sociales en general. Sostiene que los actores tienen metas que asumen como válidas, al tiempo que atribuyen una serie de motivaciones a los demás que puede estar o no, en correspondencia con los deseos de estos.
- El maltrato se origina, desde esta posición, a partir de los cambios en las definiciones del rol de la persona anciana a causa del envejecimiento social y biológico y cómo estos impactan en el grupo social en el que interactúa. Estas alteraciones desafían las identidades estables hasta ese momento, provocando estrés en las relaciones grupales o sociales.
- La teoría prevé dos salidas posibles: la negociación de nuevas identidades consensuadas o en el caso contrario, la aparición de formas de abuso psicológico que llevarían a conductas de maltrato y descuido.
- Esta construcción teórica no podría llegar a predecir en la práctica qué familias tienen más probabilidades de ejercer el maltrato con respecto a otras.
- La economía política o la gerontología crítica:
- Las construcciones teóricas desde estas perspectivas, se centran en la sociedad y se entiende que muchos de los problemas de las personas mayores no son el resultado de procesos biológicos o naturales del propio proceso de envejecer, sino que reflejan las desigualdades sociales que limitan los roles y recursos de las personas de edad.
- Así pues, muchos de los procesos en la vejez son el resultado de una construcción social del estatus de las personas mayores, producto de una determinada división del trabajo, estructura y desigualdad de nuestras sociedades.
- En esta línea, se encuentran los escritos en relación con la construcción social de la pobreza y del estatus dependiente en la vejez al que habrían contribuido las diversas políticas sociales y los procesos como la jubilación y el menor valor de las personas de mayor edad en nuestra sociedad.
- El término “dependencia estructurada” que hace referencia a la construcción social de la vejez y a su situación más desfavorecida, sugiere que los servicios de salud y sociales y las instituciones que gestionan las vidas de las personas (la obligación de la jubilación, cobrar una pensión en lugar de un salario, la institucionalización y la restricción de los roles al ámbito doméstico) contribuyen a reforzar la dependencia y marginación de las personas ancianas.
- Ya Biggs y Phillipson (1994) entendieron que el abuso surgiría debido a la marginación de las personas ancianas por la sociedad. Los propios servicios sociales y de salud reforzarían la dependencia.
- La teoría de la interseccionalidad:
- Más recientemente, esta teoría indica que las desigualdades sociales e institucionales son el resultado de las interacciones de varios factores, como el género, la clase social, o la discapacidad. Así, en un sistema social desigual, las personas son oprimidas y discriminadas en función de las múltiples intersecciones de su identidad.
- En el caso del estudio de las personas mayores no se puede soslayar a los que ya eran objeto de otros tipos de discriminación y cómo estas situaciones se potencian con el paso del tiempo.
- Esta construcción teórica indica que las distintas discriminaciones que una persona vive a lo largo de su vida no son el resultado de una simple suma de identidades o factores, sino que las discriminaciones se interrelacionan y a menudo se refuerzan, creando desigualdades sociales aún más complejas y difíciles de combatir.
- Particularmente, focaliza desde la perspectiva de género.
- Teniendo en cuenta que la realidad de la violencia es compleja y multidimensional se puede concluir que se hace difícil poder alcanzar una visión compartida de las mejores perspectivas teóricas, definición de los problemas, comprensión de las causas y propuestas para el cambio social. Por ello, los diferentes referentes teóricos del tema proponen el debate y la discusión “permanente” sobre la problemática de la violencia, el maltrato y abuso en los diferentes ámbitos y en particular, en el familiar.
- Una síntesis de las teorías más utilizadas puede expresarse de la siguiente manera:
- Las teorías intraindividuales, son las que contemplan las causas de la violencia en las características de las personas o en los efectos del alcohol y las drogas (como las psicopatologías y el enfoque en el abuso de las drogas y del alcohol.)
- Las teorías sociopsicológicas. Se fijan en la interacción de la persona con los demás, y en el rol del aprendizaje en el desarrollo de la conducta violenta (como la teoría del aprendizaje social, la del intercambio o el interaccionismo simbólico).
- Las teorías socioculturales: enfatizan la importancia de las estructuras sociales y de las organizaciones institucionales en el desarrollo de la violencia (teoría del conflicto).
- f- Antecedentes en la investigación sobre el maltrato familiar y social
- La violencia contra las personas mayores es un problema social y estructural a nivel global, pero del que aún conocemos muy poco. En efecto, debemos considerar que no existen datos sobre la prevalencia del maltrato a personas mayores en cada uno de los países de Iberoamérica que surjan de una rigurosa sistematización estadística y comparable entre ellos. Sin embargo, una aproximación teórica del fenómeno puede darse a partir de los metadatos de las bases existentes, como son los datos que provee el Banco Mundial.
- A partir de una revisión sistemática se encontró que la prevalencia mundial de maltrato a las personas mayores es del 15,7%. Estas tasas varían según las regiones analizadas, siendo un poco mayores en los países de Latinoamérica con respecto a los países europeos (Yon et al., 2017). Estos datos implican que 1 de cada 6 personas mayores fueron objeto de maltrato en el último año, por lo que si se considera a la población de los países miembros del mencionado Banco, 9.7 millones de personas mayores habrían sido víctimas de violencia.
- Según el Manual para la detección y abordaje del maltrato en personas mayores y promoción del buen trato, destinado a los servicios de salud. MSN se indica que: “En Argentina el 30% de las muertes por causas externas afectaron a personas mayores. (Dirección de Personas Adultas y Mayores, 2022).
- Para la Oficina de la Mujer, Corte Suprema de Justicia de la Nación, (2021) es relevante visibilizar, dentro de las causas externas, aquellas que corresponden a muertes por agresiones (12%) y suicidios (18%). Por último, durante 2021 murieron 231 mujeres por femicidios. De estas, 32 eran personas mayores, dato que representa un 13,9% en relación a las muertes totales.”
- El estado del arte sobre las investigaciones que focalizaron sobre violencia y maltrato en nuestro país tenemos que la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012 (ENCAVIAM. INDEC 2014) indica que casi un 9% de la población entrevistada conoce a una persona mayor que ha sido maltratada por sus familiares.
- Es pertinente aclarar que la encuesta se refiere a las creencias de los encuestados y no a su situación personal.
- Con respecto al maltrato social y, contrastando con otro grupo de edad, la publicación reza:
- Respecto al trato que se le dispensa a personas de sesenta años y más en comparación con las personas más jóvenes, la población entrevistada cree que el ámbito de peor trato son los bancos u oficinas públicas (39%), mientras que en otros ámbitos como los consultorios médicos, familia o su entorno cercano, estas situaciones de maltrato son señaladas por alrededor de uno de cada cinco entrevistado de sesenta años y más.
- En cada uno de estos entornos son siempre las mujeres quienes manifiestan en mayor proporción percibir situaciones de maltrato en comparación con sus pares varones (ENCAVIAM 2014:39)
- Esta encuesta indica, además, que la percepción sobre el maltrato disminuye a medida que aumenta la edad de los encuestados.
- En el capítulo denominado Aportes para un debate sobre el maltrato en la vejez de Oddone y Mariluz (2015) se recogen datos sobre cuestiones de violencia familiar y social en Argentina. Allí indican que padecieron situaciones de violencia en el seno en el seno de su familia el 8,5% de los mayores entrevistados.
- En este estudio se concluye que la violencia familiar tiende a aumentar en las ciudades más pequeñas y en los niveles socioeconómicos más bajos, no presenta diferencias por género y decrece a medida que aumenta la edad. Ello indicaría que la mayor indefensión no sería un estímulo a la violencia. Desde la perspectiva de la teoría del intercambio, se explicaría que las situaciones de agresión de distinto grado de intensidad surgen cuando se defienden cuotas de poder.
- Estas tienden a disminuir cuando una de las partes no está en condiciones de ofrecer oposición, como aparentemente sería el caso de los viejos-viejos. Esta situación descripta se da con mayor frecuencia en las ciudades más pequeñas y puede deberse a que en ellas es mayor la cantidad de los ancianos que conviven con su familia. Es decir en las ciudades en las cuales los viejos viven en mayor proporción con familias extensas, donde conviven tres generaciones, la violencia parece ser más frecuente.
- Con respecto al tipo de agresión o maltrato que predomina en estas familias, es de tipo psicológica y se expresa en agresiones verbales (51%). Por otro lado, los que manifiestan haber sufrido algún tipo de violencia corporal son el 11,9%. Las mujeres aparecen como víctimas principales de este tipo de violencia.
- Las agresiones verbales y las corporales no presentan diferencias significativas por estrato socioeconómico, en cambio, la violencia relacionada con apropiación de bienes o dinero predomina en los estratos medios y altos.
- Ante la pregunta de ¿a quién recurrió para resolverlo?, los resultados mostraron que la mitad de las víctimas de violencia o maltrato no realizó ningún tipo de acción o consulta sobre su problema, los hombres son los más reticentes a actuar para resolverlo.
- Entre los encuestados que manifiestan haber solicitado ayuda frente a la agresión, prevalece la solicitud de intervención de otros familiares. En menor grado se recurre a las autoridades policiales, amigos y vecinos o, a profesionales. En estas últimas opciones, se observa un sesgo por género: las mujeres recurren más a profesionales que a la policía y los hombres, a la inversa.
- Cuando el abuso es ejercido en el ámbito público, por ejemplo en oficinas, negocios, transportes o la vía pública, hablamos de maltrato social. En el estudio mencionado, la población refiere que de cada cien personas mayores setenta y uno dicen que no sufrieron maltrato. Los que tuvieron problemas, fueron objeto de robos y arrebatos en el 17.9 % de los casos, fueron maltratados al efectuar trámites o usar transportes públicos el 6.7 % y recibieron agresiones verbales y/o, físicas el 3.4 %.
- La violencia en el ámbito social presenta una característica inicial que la diferencia de la intrafamiliar: es mayor en las grandes ciudades donde las tasas de delitos se incrementan respecto de las ciudades medianas y pequeñas.
- La violencia social que padecen los adultos mayores está relacionada con robos, hurtos y arrebatos. Es bajo el nivel de agresión física relacionada con este tipo de violencia, pero en cambio se presentan indicios de violencia psicológica que se expresa en maltratos verbales y maltratos en la realización de trámites. Sumadas estas dos situaciones representan el segundo tipo de agresiones que sufren las personas mayores en el ámbito de la violencia social. Es en los segmentos medio-alto y alto se registran tasas más altas de victimización en el ámbito social, determinadas por una mayor frecuencia de robos y arrebatos. De esta última modalidad delictiva, las mujeres son las víctimas principales.
- Por su parte, en el capítulo 19 Condiciones de vida de las personas mayores, Oddone (2018:617) se focaliza en las formas de maltrato social, el robo aparece con la mayor prevalencia tanto en las ciudades grandes como en las medianas y pequeñas, aunque los porcentajes varían según el tamaño de la ciudad y son menores en las ciudades más pequeñas. Los datos indican que, en el último año y en su barrio, los miembros de hogares donde habitan personas mayores fueron víctimas de robo con violencia en la vía pública en un 12% de los casos y, sin violencia, otro porcentaje similar (12,4%). Con respecto a los robos que se ejercieron sobre la propiedad, observamos que el 11,4% tuvo este problema y que el 4,5% padeció además formas de violencia en una situación similar.
- Respecto al maltrato originado por el abuso de autoridad ejercido por la burocracia pública, se observó que el 5,1% de los entrevistados relata haber sido objeto de esta situación, En cuanto a la solicitud de dádivas y el abuso económico por parte de los agentes involucrados, fueron padecidos por el 1,5% de las personas mayores encuestadas
- En relación con aquellas situaciones que podríamos enunciar como viejistas, vemos que, los adultos mayores se han sentido discriminados por edad, sexo, color de piel, nivel social u orientación sexual en el 4% de los casos, distribuidos regionalmente de la siguiente manera: GBA 3,1%; Cuyo 2,8%; Región Pampeana 4,6%; Centro 3,2%; NEA 3,2%; NOA 5,8%; Patagonia 5,2%. Para finalizar, en el ámbito nacional el 3,8% de las personas mayores manifestaron que fueron avergonzados, menospreciados o humillados en el último año.
- En el artículo denominado ¿Cómo perciben las personas mayores el maltrato hacia ellas?, Salas y Buedo (2022) las autoras describen las percepciones y experiencias de las personas mayores sobre la violencia que es ejercida sobre ellas mismas, a partir de una investigación realizada en Argentina durante el año 2020. Se recibieron 363 respuestas.
- Los resultados indican que el 25,1% de la población se sintió maltratada por ser una persona mayor. La mitad piensa que su opinión no es de importancia para las instituciones de salud, en el contexto familiar y en los comercios. Con respecto a la imagen pública, el 93,7% no se siente representado/a por las propa-gandas en donde aparecen personas mayores y el 89,3% no se siente a gusto con la manera en que se habla de este grupo poblacional en la televisión.
- Por otra parte, en este mismo estudio se indica que un 5,2% de las personas mayores ha recibido algún daño físico (golpe, empujón, patada, etc.), y que la consecuencia para un tercio de ellos, han sido caídas, fracturas, marcas, hospitalización. Este grupo está compuesto mayoritariamente por mujeres. En esta misma línea, un 4,1% ha contestado que se ha visto forzada/o a tener algún contacto de tipo sexual con otra persona (tocamiento, exhibicionismo, violación, etc.). En un 41,7% estas situaciones se dieron en contextos de intimidad familiar.
- Otras formas de abuso se expresaron en que la mitad de la población informó que se tomaron decisiones que les correspondían y que esto sucedió sobre todo, en el entorno familiar (59%) y en la pareja (34,8%). Aquí las mujeres representan un 82,2%.
- Un quinto del grupo dijo haber sido excluido en razón su edad de actividades que podía realizar y que le hicieron sentirse poco o nada capaz. El 9,1% indicó que suele ser tratado como niño/a en el contexto familiar.
- Por otra parte, focalizando sobre las denuncias concretas ejercidas, en el informe de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, titulado “Personas mayores afectadas por situaciones de violencia. Año 2021”, se comunica que ese año se atendieron un total de 804 denuncias de personas mayores afectadas por hechos de violencia doméstica. En respuesta, la Justicia dictó un acumulado de 2226 medidas de protección. El 80% de las denuncias fueron realizadas por las propias personas afectadas (y el 20% por terceros).
- Las mujeres representaron el 79% de las víctimas y, con relación a las edades, el 67% de las personas afectadas tenía entre 60 y 74 años y el 33% más de 74 años de edad.
- El maltrato recibido fue para la mitad de las personas mayores ejercido por sus hijos/as y una proporción similar (56%) las víctimas cohabitaban con el agresor al momento de la denuncia. Seis de cada 10 de las personas mayores padecieron violencia en forma diaria o semanal, y 119 de estas personas tenían algún tipo de discapacidad, física (69), sensorial (33), mental (18) e intelectual (5).
- El informe reveló también que los varones fueron los principales agresores (65%) y que sus edades se encontraban entre los 22 y 59 años.
- Resulta importante poner la mirada sobre el vínculo entre el maltratador y maltratado, el mencionado informe indica que: 89% de las personas que sufrieron violencia tiene un vínculo familiar con persona denunciada: filial (53%), pareja (24%) fraternal (4%) y otro familiar hasta 4° de parentesco (8%). El vínculo “Otros” (11%) incluye relaciones de amistad, vecindad, cuidadores y otras relaciones no familiares.
- Como vemos el vínculo de tipo filial resulta ser el más usual en las denuncias de personas mayores. En las personas de 75 años y más (64%) este vínculo es mayor que entre aquellas de 60 a 74 años (47%). En contraposición, el vínculo de pareja es más usual entre las afectadas de 60 a 74 años (29%) que entre las de 75 años y más (13%).
- De acuerdo con el relevamiento, se registraron diferentes tipos de violencia: psicológica (en el 97% de los casos), ambiental (49%), física (46%), simbólica (42%) y económica-patrimonial (38%), entre otras.
- De las personas afectadas, el 40% de los mayores de 75 años se encontraban en una situación de alto o altísimo riesgo. En cuanto al nivel de educación de las personas mayores afectadas, la mitad de ellas, no completó el nivel secundario. Una cuarta parte, tiene nivel educativo secundario completo o superior incompleto y un quinto, (21%) accedió a un título superior (Terciario/Universitario).
- Tal como hemos citado en páginas anteriores, resulta de importancia que el abordaje de la violencia en esta población sea desde una perspectiva de género, ya que en los diversos estudios realizados la edad y el género aparecen como variables significativas al momento de reportar violencia física y sexual.
- g- Sobre el Derecho, la legislación y la Convención.
- En el artículo sobre los aspectos legales sobre abuso y maltrato en la vejez, Di Tullio (2014) analiza la regulación legal de la Argentina en relación con la violencia familiar e indica que, históricamente la discusión sobre los asuntos familiares pertenecía al ámbito privado, como también la resolución de los conflictos por ellos generados, pero que esto ha ido variando en el tiempo y los comportamientos violentos han comenzado a tenerse en cuenta en leyes nacionales y convenciones internacionales que protegen a la víctima de los distintos tipos de violencia.
- En este sentido, en relación con la violencia de género hacia las personas mayores, se ponen en juego tanto el patriarcado como el “viejismo”, generándose discriminaciones múltiples, es decir que en muchos casos se generan estructuras de violencia que condicionan cómo se llega a esta etapa de la vida.
- Se incluye dentro de violencia de género a aquella ejercida, asimismo, hacia personas travestis y trans. La violencia hacia esta población se pone de manifiesto en la baja expectativa de vida, que oscila entre los 35 y 40 años de vida. Estas situaciones dan cuenta de una violencia estructural que se traduce en la negación al acceso a derechos básicos, como a decidir sobre el propio cuerpo, pero también a la educación, la salud y el empleo. Por este motivo, muchas veces las diversidades llegan a la vejez con mayores dificultades.
- Por ello es necesario adquirir herramientas para acompañar a las personas mayores en situaciones de violencia de género, poniendo especial atención en garantizar su privacidad e intimidad, escuchar activamente (sin culpar ni juzgar), empatizar y alentar a buscar asistencia legal especializada en la temática de género.
- Debe reconocerse el género en tanto “identidades, expresiones, roles y atributos, social e históricamente instituidos, que definen determinadas formas de hacer y ser para las personas según la identidad sexual asignada al nacer” (Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, 2021, p. 27).
- Como se ha visto a lo largo del presente capítulo, la proporción de mujeres y diversidades que atraviesan situaciones de violencia es mayor. Esto se corresponde con las características de la sociedad, la cultura, política y economía, en la que coexisten relaciones asimétricas de poder que ubican al género masculino por sobre los otros.
- Es necesario poder diferenciar e identificar este tipo de violencia. En este sentido, la ley nº 26.485, de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales (2009), señala como violencia de género a “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”.
- En 2015, a nivel regional, se crea la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (OEA), la cual subraya que las personas mayores tienen los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas, y que estos derechos, incluido el de no verse sometida a discriminación fundada en la edad ni a ningún tipo de violencia, dimanan de la dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano.
Enlace para acceder a fácil lectura de la Convención de Derechos Humanos de las personas Mayores: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/275000-279999/275347/ley27360.pdf
Atento a lo elaborado en el Manual para la detección y abordaje del maltrato en personas mayores y promoción del buen trato. Destinado a los servicios de salud, (https://bancos.salud.gob.ar/sites/default/files/2023 01/Manual%20practica%20maltrato%20Adultos%20Mayores_2.pdf) resulta que de acuerdo con el marco normativo vigente y según lo elaborado en él, los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los equipos de salud y toda persona que cumpla funciones públicas, debe denunciar cuando toma conocimiento de una situación de violencia hacia las personas mayores. Ley Nº 24.417-Protección contra la violencia familiar
- Art. 2: “Cuando los damnificados fuesen menores o incapaces, ancianos o discapacitados, los hechos deberán ser denunciados por sus representantes legales y/o el ministerio público. También estarán obligados a efectuar la denuncia los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los profesionales de la salud y todo funcionario público en razón de su labor”
- Ley N° 12.569- Protección contra la violencia familiar de Provincia de Buenos Aires - Art. 4: “Cuando las víctimas fueran menores de edad, incapaces, ancianos o discapacitados que se encuentren imposibilitados de accionar por sí mismo, estarán obligados a hacerlo sus representantes legales, los obligados por alimentos y/o el Ministerio Público, como así también quienes se desempeñan en organismos asistenciales, educativos, de salud y de justicia y en general, quienes desde el ámbito público o privado tomen conocimiento de situaciones de violencia familiar o tengan sospechas serias de que puedan existir.
- La denuncia deberá formularse inmediatamente. En caso de que las personas mencionadas precedentemente incumplan con la obligación establecida el Juez o Tribunal interviniente deberá citarlos de oficio a la causa, además podrá imponerles una multa y, en caso de corresponder, remitirá los antecedentes al fuero penal. De igual modo procederá respecto del tercero o superior jerárquico que por cualquier medio, obstaculizara o impidiera la denuncia”.
- Art. 5: “Los menores de edad y/o incapaces víctimas de violencia familiar, podrán directamente poner en conocimiento de los hechos al Juez o Tribunal, al Ministerio Público o la autoridad con competencia en la materia, a los fines de requerir la interposición de las acciones legales correspondientes”.
- Ley Nº 26.485- Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales
- Art. 18: “Las personas que se desempeñen en servicios asistenciales, sociales, educativos y de salud, en el ámbito público o privado, que con motivo o en ocasión de sus tareas tomaren conocimiento de un hecho de violencia contra las mujeres en los términos de la presente ley, estarán obligados a formular las de-nuncias, según corresponda, aún en aquellos casos en que el hecho no configure delito”.
- Al respecto, la reglamentación de la norma cita da establece que “(…) Cuando el hecho no configure delito, las personas obligadas a hacer la denuncia deberán contar previamente con la autorización de la mujer. Al formalizar la denuncia se resguardará a la víctima y observarán las disposiciones referidas al secreto profesional y al consentimiento informado, como así también las contenidas en la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes N.º 26.061…” Asimismo, se debe tener presente lo dispuesto por los arts. 23 y 24 de la Ley Nacional N° 26.485, con relación a que en el caso de realizarse una exposición policial y que de ella surgiere la posible existencia de violencia de género, corresponde remitirla a la autoridad competente dentro de las 24 hs. Y que, en el caso de violencia sexual, las mujeres que la hayan padecido son las únicas legitimadas para presentar la denuncia; en los casos en que fueron efectuadas por terceros, se citará a las víctimas para que las ratifiquen o rectifique en el plazo de 24 hs.
- Asimismo, la Reglamentación de la Ley N° 26.485 establece que “… previo asesoramiento legal, la víc-tima deberá expresar si desea instar la acción penal respecto del hecho del cual tomó conocimiento la autoridad judicial. Sólo en ese caso se podrá requerir a la víctima que ratifique o rectifique los hechos enunciados por el tercero. Para el supuesto que la víctima no desee instar la acción penal, la denuncia será archivada pudiendo posteriormente, la misma rectificar su voluntad…”
- Asimismo, el art. 36 de la Ley 26.485, establece que: “Los/as funcionarios/ as policiales, judiciales, agentes sanitarios, y cualquier otro/a funcionario/a público/a a quien acudan las mujeres afectadas, tienen la obligación de informar sobre:
- a) Los derechos que la legislación le confiere a la mujer que padece violencia, y sobre los servicios gubernamentales disponibles para su atención. Se consideran servicios gubernamentales los proporcionados por organizaciones no gubernamentales u otras personas privadas en cumplimiento de acuerdos celebrados con el Estado Nacional o jurisdicciones locales.
- b) Cómo y dónde conducirse para ser asistida en el proceso;
- c) Cómo preservar las evidencias. En los casos de Personas con discapacidad y con capacidad restringida, conforme la Ley N° 26.378, arts. 12 y 13, y art.32 CCy C y cc., se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a la igualdad de reconocimiento como persona ante la ley y acceso a la justicia. La capacidad de las personas se presume.
- Ley Nº 5420- Ley de Prevención y Protección Integral contra Abuso y Maltrato a los Adultos Mayores (CABA)
- Art. 12: “En toda dependencia pública o privada a la que se asista a un Adulto Mayor en función de su problemática de violencia, abuso, maltrato o abandono, el trato que se dispense al mismo debe evitar la revictimización y la burocratización, facilitando la satisfacción de sus necesidades”.
- Art. 13. “El Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires deberá: - garantizar trámites sencillos para la radicación de denuncias y seguimiento de las actuaciones por parte de los Adultos Mayores. - generar canales accesibles y ágiles para la radicación de denuncias por parte de funcionarios públicos, en los casos en que exista obligación de denunciar. - articular acciones en forma conjunta con el área específica del Poder Ejecutivo, creada por esta ley, asegurando una comunicación expeditiva”.
- En síntesis, resulta fundamental que se realice la denuncia en las situaciones en que observen indicadores de violencia y la persona mayor no se encuentre en condiciones de hacerlo porque presenta una problemática de salud mental o cognitiva que se lo impide.
- Según la misma fuente, los principales delitos en los casos de violencia son: amenazas, lesiones, daños, delitos contra la integridad sexual, privación de la libertad, violación de las medidas cautelares (exclusión del hogar, prohibición de contacto y acercamiento, entre otras).
- Tal como se manifestado reiteradamente en este Capítulo es común que puedan presentarse situaciones donde los casos de violencia configuren un delito, la persona mayor se encuentre en condiciones de denunciar, pero se niegue a hacerlo porque está muy afectada por el síndrome de indefensión aprendida, por la naturalización del maltrato, entre otras causas. En estos casos, si se observa que hay un riesgo alto a la integridad psicofísica de la persona, riesgo de femicidio, etc. existe la obligación de denunciar.
- En las situaciones en que la persona mayor relate situaciones de violencia que no configuren, específicamente un delito penal pero no quiera o no sienta que es el momento para efectuar una denuncia es necesario que el profesional del caso:
- • Realice una escucha atenta, le brinde contención
- • Le transmita la importancia de poner límite a su situación y le informe sobre sus derechos
- • Le informe sobre las consecuencias de la violencia en la salud
- • Indague acerca de su red protectora (familiar, comunitaria, institucional)
- • Le informe y/o derive a los recursos para su abordaje
- • Deje constancia escrita de la intervención e informe a los responsables institucionales de las indicaciones efectuadas a la persona mayor.
- g- Dónde denunciar
- Oficina de Violencia Doméstica (OVD)
- Es un organismo dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación encargado de facilitar el aceso a justicia de las personas afectadas por hechos de violencia doméstica. También abordan situacio-nes de trata de personas con fines de explotación sexual y/o de explotación de la prostitución.
Atención las 24 horas, los 365 días del año. Vías de contacto:• Tucumán: 0381 153990988• Santiago del Estero (Oficina de Protección a las Víctimas de Violencia Familiar y de la Mujer): Alvear e H. Irigoyen, PB. Tel: 0385-4507773; 0385-4507774; 0800-888-6832.
- Fiscalías Nacionales: cualquiera puede denunciar. No se requiere patrocinio legal. Juzgados de paz o de familia: Áreas de género o de violencia familiar
- Centros de Acceso a la Justicia (CAJ) - Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Son oficinas que brindan servicios de atención legal gratuita. Ofrecen atención presencial y remota e todo el país a cargo de equipos interdisciplinarios de profesionales. Vías de contacto:
- • Central de Atención Telefónica para Barrios Populares (urgencias AMBA): 0800 222 3425
- • Consultas generales desde la provincia de Buenos Aires: (54-11) 3310 7947
- Defensoría del Pueblo de la Nación Argentina
- Es un órgano independiente cuyo fin es la promoción, protección y defensa de los Derechos Humanos. Dentro del área de Salud, Acción social, Educación y Cultura, se encuentra la de adultos mayores. Vías de contacto:
- • 0810 333 3762
- • Whatsapp: +54 9 1148191581 Atención de lunes a viernes de 10 a 17 horas. Sede central: Suipacha 365, CABA
- Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
- Es un organismo autónomo e independiente encargado de defender, proteger y promover los derechos, garantías e intereses de todas las personas que viven, trabajan, estudian o transitan por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuenta con un área para personas mayores. Vías de contacto:
- • 4338-4900
• 0800-999-3722 - Correo electrónico: consultas@defensoria.org.ar
- Línea 144 - Violencia de género (Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad)
Brinda atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. No es una línea de emergencia (ante casos de riesgo, se recomienda la comunicación inmediata con la línea 911). Está formada por un equipo interdisciplinario (profesionales de las áreas del Derecho, la Psicología, el Trabajo Social y otras, con capacitación y/o especialización en perspectiva de género). Contempla todos los tipos y modalidades de violencia descritos en la Ley 26.485 (Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, 2009): física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica, política, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática y en el espacio público. Vías de contacto:
- • Línea 144
• WhatsApp: +54 9 1127716463
• Correo electrónico: linea144@mingeneros.gob.ar
- • Aplicación para celular: “144”.
- • Atención gratuita las 24 hs., los 365 días.
- Línea 137 - Violencia familiar y sexual (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos) Brinda orientación a cualquier persona que sea víctima de violencia familiar y/o sexual, a personas que escuchen o presencien violencias en otro domicilio, a instituciones, a familiares de víctimas y a cualquier otra persona que necesite orientación en violencia familiar y/o sexual Vías de contacto:
- • Línea 137
• WhatsApp al +54 9 1131331000
• correo electrónico: vicontravio@jus.gov.ar - Atención las 24 horas, los 365 días del año, desde todo el país y de manera gratuita
- PAMI - Buen trato
Vías de contacto: - Correo electrónico: buentrato@pami.org.ar
- Centro de Protección Integral “Eva Giberti” Asistencia psicosocial gratuita. Reciben consultas y denuncias de las mujeres afiliadas y de las personas afiliadas identificadas con el colectivo de diversidad sexual LGBTINB+I. Vías de contacto:
- • 011 4339-4390
- • Whatsapp: +54 11-5920-7757
• Correo electrónico: generoydiversidad@pami.org.ar
- Perú 1457, San Telmo.
- i - Conclusiones y recomendaciones.
- Como hemos visto a lo largo de este escrito, al abordar las cuestiones del maltrato, nos encontramos con problemas de orden metodológico debido a la dificultad en la operacionalización del concepto, por ello, para comprender bien de qué hablamos cuando nos referimos al maltrato, debemos precisar el contexto donde se manifiesta. De lo que estamos seguros, es que el maltrato físico configura indiscutiblemente el “tipo ideal de violencia o maltrato”.
- Al involucrar al menos dos personas, el maltrato, configura una relación social. En esta relación se definen dos polos: el maltratador y el maltratado. Esta relación se inscribe en un complejo entramado de jerarquías, mitos, poder, etc. que colabora en su invisibilización, naturalización y banalización. El maltrato se incorpora de esta manera en el imaginario social impidiendo que la víctima adquiera conciencia de que lo es y ejerza una resistencia eficaz contra la situación de maltrato. Por lo tanto, la naturalización del maltrato depende de su internalización por parte del sujeto maltratado y considerará normales las acciones que se descargan sobre él. Acepta, entonces, el maltrato colaborando con el proceso de banalización.
- Para evitar acciones maltratadoras, se hace necesario la dilucidación de los mitos y los prejuicios que se descargan sobre las personas envejecidas. Si se entiende que una persona añosa, por el solo hecho de haber cumplido años, no puede ser considerada una ciudadana plena, se descargarán sobre ella, algunas formas de maltrato muchas veces sin conciencia de ello.
- El estigma social que puede traer aparejado la vejez, suele ser muchas veces, un probable origen del maltrato. La suma de mitos y prejuicios más la cualidad estigmatizadora que se le atribuye a los años cumplidos, pueden ser un origen del maltrato. Conocer cómo opera en conjunto estos factores, puede darnos las claves para entender cómo se institucionaliza el maltrato sino también para encontrar los caminos para su tratamiento.
- Las investigaciones realizadas tanto en Argentina como en varios países del mundo indican que la mayor prevalencia del maltrato reside dentro de la familia. Cuando el agente maltratador es un miembro de la propia familia, la visibilización de este hecho puede ser dificultoso para la víctima. Muchas veces la vergüenza impide la denuncia pues el maltratado teme perder no solo un posible sustento económico sino también emocional. Se va configurando, entonces, cierta relación patológica entre el maltratador y su víctima quienes se van potenciando impidiendo la finalización de dicha relación.
- Lo mismo es posible advertir en el caso de las instituciones. En algunos hogares geriátricos, hospitales, etc. se toleran ciertas acciones maltratadoras porque se define como necesario el servicio que ellas brindan. Si un interno de un geriátrico protesta porque le sirven la comida fría o por el abuso del lenguaje, puede ver peligrar su situación de interno y quedarse casi de un día para el otro sin un lugar donde habitar. La necesidad, entonces, que portan ciertas personas de edad, es funcional a determinadas formas de maltrato institucional.
HelpAge (2021) indica que para combatir la discriminación por razón de edad y prevenir los problemas de maltrato y violencia hacia las personas mayores deben aplicarse diferentes estrategias desde múltiples sectores de la sociedad. El maltrato se debe combatir desde un enfoque integral, desde todos los poderes del Estado y con la implicación de todos los sectores de la sociedad, entre ellos las familias.
- Una estrategia integral de lucha contra los malos tratos y la violencia a las personas mayores debe contemplar medidas legislativas, educativas, campañas de sensibilización, formación a los profesionales sociales y sanitarios, acciones de los medios de comunicación y el sector de la publicidad servicios de información y apoyo a las víctimas, y acciones intergeneracionales entre todos los miembros de las familias.
- Sería necesario que las administraciones públicas y las instituciones responsables en la defensa y promoción de los derechos humanos se adquiriesen un fuerte compromiso para crear e implementar políticas que garanticen los derechos de las personas mayores y que superen los estereotipos, los prejuicios y la discriminación por razón de edad.
- En síntesis:
- La familia, los diferentes agentes institucionales, la sociedad y el Estado, son actores fundamentales en este proceso, y la colaboración entre estas instituciones deben propender no solo a desnaturalizar y hacer más visibles todas las acciones en que se manifiesta el maltrato, sino también a crear las herramientas sociales, culturales, cognitivas y políticas para que los ciudadanos puedan empoderarse y combatir este fenómeno social que daña la calidad de vida. En efecto, identificar las causas y las formas en que se manifiesta el maltrato es una tarea en la cual toda la sociedad debe verse involucrada a fin de denunciar y erradicar toda forma de violencia y maltrato hacia las personas mayores.
- LECTURAS SUGERIDAS:
- Di Tulio, R., (2014) Aspectos legales del abuso y maltrato. En Voces en el Fenix. Revista del Plan Fénix. Año 5 Nº 36. Julio 2014. Pp. 92-95
Huenchuan, S. Los derechos de las personas mayores en el siglo XXI: situación, experiencias y desafíos. CEPAL . 2012. http://hdl.handle.net/11362/1465.
HelpAge Internacional España, Violencia en la vejez: edadismo, abuso y maltrato hacia las personas mayores. Madrid (2021) https://www.helpage.es/wp-content/uploads/2021/10/HelpAge_Cuaderno-1_Violencia-en-la-vejez_Edadismo-abuso-y-maltrato.pdf
Iacub, R., El poder en la vejez en Grosman C. Los adultos mayores y la efectividad de sus derechos. Buenos Aires. Rubinzal-Culzoni Editores. 2015 p 82
Pérez-Rojo, G., Chulián, A., López, J., Noriega, C., Velasco, C., Carretero, I. Buen y mal trato hacia las personas mayores: Teorías explicativas y factores asociados, Revista Clínica Contemporánea (2017), 8, e2, 1-14 DOI: http://dx.doi.org/10.5093/cc2017a3
Rodriguez Fernandez, A. Violencia intrafamiliar y colectivos especialmente vulnerables: menores y an-cianos. Apuntes desde un enfoque interdisciplinar. Revista Internacional de Doctrina y Jurisprudencia. Vol. 19. Universidad de Almería . Almería. 2018. Pp 1-25. https://vlex.es/vid/violencia-intrafamiliar-colectivos-especialmente-783527345
Rueda Estrada, J.D. (coord.) El maltrato a las personas mayores: bases teóricas para su estudio. Colección documen- tos de acción social serie personas mayores. Junta de Castilla y León, Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Gerencia de Servicios Sociales. Varona: España. 2008.
Salas, M., Buedo, P. ¿Cómo perciben las personas mayores el maltrato hacia ellas? Revista Iberoamericana de Bioética / nº 19 / 01-11 [2022] https://revistas.comillas.edu/index.php/bioetica-revista-iberoamericana/article/view/18232 Tabueña Lafarga, C. Los malos tratos y vejez: un enfoque psicosocial. Intervención Psicosocial, 2006, Vol. 15 N.° 3 Págs. 275-292. https://scielo.isciii.es/pdf/inter/v15n3/v15n3a03.pdf
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PREGUNTAS SUGERIDAS Pregunta N° 1 La carta publicada por G.R. Burston bajo el tí tulo: Granny battering (“abuela golpeada”) fue considerada el puntapié inicial de los estudios sobre violencia y maltrato a las personas de mayor edad. ¿en qué año sucedió esto? En 1960 En 1975 En 1982 En 2002 (La respuesta correcta es: 1975)
Pregunta N° 2 Según la tradicional definición de Toronto el maltrato a las personas mayores es un acto único o repeti-do, o la falta de una acción apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expec-tativa de confianza, que causa daño o distrés a una persona mayor. Puede ser de varias formas: físico, psicológico emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar negligencia intencional o no intenciona-da. (2002) ¿En cuál de las siguientes formas se presenta el considerado grado absoluto de maltrato.?
- físico, psicológico emocional, sexual,
financiero (La respuesta correcta es: físico)
Pregunta N° 3 El concepto de “edadismo” es utilizado para referirse a los prejuicios positivos o negativos basados en la edad crono-lógica de una persona. ¿Cómo cree que son utilizados mayoritariamente al referirse específicamente a las personas mayores?
En forma neutra En forma positiva En forma negativa De todas formas (La respuesta correcta es: En forma negativa)
Pregunta N° 4 Una representación social edadista ¿tendría influencia en las decisiones de política sanitaria y social.?
Una representación social edadista no influye de ninguna manera en las tomas de decisiones. Una representación social edadista influye en la elaboración de las políticas para el sector en razón de que se las percibe sólo como personas vulnerables y frágiles. Una representación social edadista influye en la elaboración de las políticas para toda la diversidad de los grupos de personas mayores. Ninguna de las anteriores respuestas (La respuesta correcta es: Una representación social edadista influye en la elaboración de las políti-cas para el sector en razón de que se las percibe sólo como personas vulnerables y frágiles)
Pregunta N° 5 Sabemos que las situaciones de violencia y maltrato requieren de una relación social. ¿En qué ámbito se ejerce mayoritariamente esa relación.?
Solamente en el ámbito cultural Solamente en el ámbito institucional Solamente en el ámbito familiar En todos los ámbitos se puede llegar a ejercer En ninguno (La respuesta correcta es: En todos los ámbitos se puede llegar a ejercer)
Pregunta N° 6 La naturalización del maltrato se produce cuando…
… hay una presencia de imágenes negativas de la vejez sustentadas en creencias falsas y estereotipadas que justifica la acción. …el edadismo está tan interiorizado que se proyecta contra uno mismo e impide ver la acción maltrata-dora. Ambas respuestas Ninguna de las respuestas (La respuesta correcta es: Ambas respuestas)
Pregunta N° 7 Según este ejemplo, la persona encargada de brindar los cuida dos, deja de proveerlos por una cuestión de tipo prejui-ciosa (edad, género, etnia, orientación sexual, etc.) o, bien por descuido, (se ocupo de otras cuestiones no atinentes a la necesidad de la persona cuidada). Nos encontramos frente a un caso de:
Negligencia activa /Abandono Negligencia Pasiva Ambas Ninguna (la respuesta correcta es: Negligencia activa /Abandono)
Pregunta N° 8 ¿Cuándo es obligatorio denunciar un caso detectado de maltrato?
Cuando el caso detectado se encuadra en la definición de delito. Cuando la persona maltratada se encuentra en una situación de riesgo alto de violencia. Ambas Ninguna (La respuesta correcta es: Ambas)
Pregunta N° 9 En el informe de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, titulado “Personas mayores afectadas por situaciones de violencia. Año 2021” basado en las denuncias concretas ejercidas, puede observarse el perfil de la persona mayor maltratada. Este perfil se trata de:
Un varón mayor de 80 años, con maltrato de tipo físico y en el ámbito institucional. Una mujer mayor, hasta 74 años, con frecuencia de maltrato diario o semanal y en el ámbito familiar. Ambos perfiles Ninguno es verdadero. (La respuesta correcta es: Una mujer mayor, hasta 74 años, con frecuencia de maltrato diario o semanal y en el ámbito familiar)
Pregunta N° 10 En el informe de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, titulado “Personas mayores afectadas por situaciones de violencia. Año 2021” basado en las denuncias concretas ejercidas, puede observarse el perfil de la persona maltratadora.
Se trató de un varón, con vínculo familiar cuya edad se encontraba entre los 22 y 59 años. Se trató de una mujer conviviente y vínculo familiar cercano con nivel educativo medio Se trató de una mujer cuidadora contratada para realizar esa tarea. Ninguno de los casos responde al perfil del agresor/ra. (La respuesta correcta es: Se trató de un varón, con vínculo familiar cuya edad se encontraba entre los 22 y 59 años.)
