Gente, del Proyecto Longevidad ( Ver proyecto en: http://gestion-del-conocimiento.info/Longevidad#preview) encontré -mejor dicho "cayó en mis manos"- este libro "El Camino de la Esperanza". Fue de manera causal. Como dice KarlJung, este libro de EdgardMorin y StephaneHessel apareció de repente en el momento justo y en el lugar indicado. Me inspiró para imaginar CasasDeLaFraternidad Rodantes y la necesidad de invitar a EdgardMorin a conversar a Argentina sobre estos temas. Sin embargo, me encontré con RaulMotta y me planteó las muchas dificultades que ponía la familia para viajes largos, tal como sería venir hasta Buenos Aires. Bueno, mientras tanto, les invito a disfrutar del placer de la lectura de alguna de las ideas de Morin y Hessel y a pensar de manera esperanzada en que la comunicación es siempre posible.

MercedesJones.

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«Es nuestro propósito denunciar el curso perverso de una política ciega que nos conduce al desastre. Es el de enunciar una vía política de salvación pública. Es el de anunciar una nueva esperanza.» Tras proclamar en ¡Indignaos! y ¡Comprometeos! la necesidad de dar un paso adelante si queremos cambiar aquello que no nos gusta de nuestra realidad social y política, StephaneHessel se alía aquí con uno de los grandes intelectuales europeos del siglo xx, el Filósofo EdgarMorin, para ir aún más allá en su llamada a la movilización cívica. Hessel y Morin apelan aquí a la imaginación y a la exigencia ciudadana para devolverle un horizonte al siglo en que vivimos, un porvenir a nuestro planeta y una esperanza a todos aquellos a los que hoy en día se les ha negado. Lo hacen a través de propuestas concretas, como la creación de un gobierno mundial, la revitalización de la solidaridad mediante la creación de CasasDeFraternidad, el desarrollo de una economia plural que favorezca a las pequeñas y medianas empresas e impulse un nuevo modelo de consumo, la implementación de una reforma laboral basada en los principios de la racionalidad y la democratización de la enseñanza, en la que es necesario, reclaman, que cobren mayor importancia las humanidades. A una sola voz, Hessel y Morin pregonan «una política del desear vivir y del revivir que nos arranque de una apatía y una resignación mortales».


http://www.redescristianas.net/2012/10/11/resena-de-libro-el-camino-de-la-esperanzasantiago-sanchez-torrado/

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He tenido la suerte de leer recientemente un libro que tiene un título estimulante y un subtitulo no menos dinámico. Se trata de El camino de la esperanza. Una llamada a la movilización cívica, del que son autores Stéphane Hessel y Edgar Morin (Ediciones Destino, 2012).

Tras proclamar en sus anteriores libros –de enorme impacto social- la necesidad de dar un paso adelante si queremos cambiar aquello que no nos gusta de nuestra realidad social y política, Hessel se alía en este libro con el filósofo Edgar Morin, uno de los grandes intelectuales europeos del siglo XX, para ir más allá en su llamada a la civilización cívica.

El presente texto nos trae los ecos del movimiento 15 M, los vientos regeneradores de los legítimamente indignados. Hessel y Morin, dos nonagenarios combativos, apelan aquí a la imaginación y a la exigencia ciudadana para devolverle un horizonte al siglo que vivimos, un porvenir a nuestro planeta y una esperanza a todos aquellos a los que hoy día se les ha negado.

Y lo hacen a través de propuestas concretas, como la creación de un gobierno mundial, la revitalización de la solidaridad mediante la creación de Casas de Fraternidad, el desarrollo de una economía plural que favorezca a las pequeñas y medianas empresas e impulse un nuevo modelo de consumo, la implementación de una reforma laboral basada en los principios de la racionalización y la democratización de la enseñanza, en la que debe darse mayor cabida al estudio de las humanidades.

Con una sola voz, Hessel y Morin proponen “una política del desear vivir y del revivir que nos arranque de una apatía y una resignación mortales”. El libro aporta una visión global, clara y sintética, de los problemas de nuestro mundo, acompañados de un gran contenido humanista, y contiene propuestas referidas sobre todo a Francia pero aplicables a muchas otras latitudes y países. Denuncia asimismo situaciones explosivas en diversos puntos del planeta que explican y justifican la proliferación geográfica del movimiento de los indignados. Algunas de esas situaciones son el aumento de las desigualdades, el cinismo insolente de la corrupción, el paro endémico, etc. Son problemas comunes que afectan por igual a los contestatarios de la primavera árabe, los indignados de diversos países, loa manifestantes israelíes y los levantamientos indios.

En opinión de los autores del libro, la crisis actual exacerba todo lo que son temores, rupturas, odios, y nos conduce hacia nuevos abismos. “Los sentimientos generalizados de impotencia y resignación corren el riesgo de convertirse en furores y delirios” (pág. 34)

Es preciso revertir la hegemonía de lo cuantitativo sobre lo cualitativo, procurar el florecimiento de las autonomías integrándolas en las comunidades, resucitar la solidaridad manteniendo a raya el egoísmo, cultivar la relación con el prójimo y con el mundo…

Todo ello puede definirse como “una política del buen vivir”, lo que para Hessel y Morin abarca una nueva política económica y social, una política del trabajo que implique desburocratización y “descompetitividad”, una política municipal, una política campesina, una política de la producción agrícola, una política del consumo, que son todas ellas diversas y complementarias. Dicho con otras palabras: el bien vivir implica el florecimiento personal, las relaciones amorosas, la amistad, el sentimiento de comunidad; significa calidad de vida, no cantidad de bienes, y engloba sobre todo el bienestar afectivo, psíquico y moral. La política del buen vivir debe combatir no sólo las miserias materiales, sino también las miserias morales, la soledad, la humillación, el desprecio, el rechazo y la incomprensión.

Otros de nuestros principales enemigos son la contaminación publicitaria y el despilfarro, a los que debemos oponer la rehumanización de las ciudades y la revitalización del campo, entre otros objetivos. Tampoco deben descuidarse otras reformas: la de las administraciones públicas, la de las empresas y la de la fiscalidad, combatiendo la primacía absoluta de los mercados.

En el capítulo dedicado a la educación, el libro se ocupa de la democratización de la enseñanza como aprendizaje para la vida, y situando en primer lugar la formación de los maestros. Es fundamental enseñar no sólo conocimientos, sino en qué consiste el conocimiento, amenazado por los peligros del dogmatismo, el error, los deseos ilusorios y el reduccionismo. Y es también primordial enseñar qué define al ser humano en su triple naturaleza biológica, individual y social.

La comprensión humana permite cultivar la solidaridad y la fraternidad, nos posibilita concebir nuestra identidad y nuestras diferencias, reconociendo la complejidad de toda persona humana. Resulta imprescindible promover una enseñanza que aborde los problemas de civilización que afectan a nuestra vida cotidiana, abordando la educación del consumo y del ocio, sobre los medios de comunicación y el ejercicio activo de las libertades democráticas.

Es preciso cultivar sin descaso la síntesis entre la cultura humanista y la cultura científica, que se han compartimentado y separado en exceso. Ello exige una reformulación del pensamiento –que se encuentra disperso y desunido- y una reorganización del saber en busca de la armonía y el equilibrio. De ahí la necesidad de la interdisciplinariedad en el marco de un pensamiento complejo.

La cultura general está pidiendo asimismo una regeneración, sin olvidar las dimensiones estéticas, literarias y poéticas de la vida, que son el campo adecuado para cultivar y ejercitar el dinamismo emocional.

En la parte final del libro, Edgar Morin destaca la ausencia de democracia cognitiva, es decir, la incapacidad de los ciudadanos para adquirir conocimientos técnicos y científicos que les permitirían comprender y abordar problemas cada vez más complejos. Afortunadamente, la reforma del pensamiento, de la sociedad y del estilo de vida se combinarán para producir un cambio de la sociedad, un futuro posible de la misma.

Los autores desean contribuir a la formación de un poderoso movimiento ciudadano, de una insurrección de las conciencias capaz de engendrar una política a la altura de las exigencias enumeradas a lo largo de estas páginas. Se trata de una nueva política, la política de la humanidad. Una política que abre el camino de la esperanza.


Para compartir algunas frases directamente del texto que tengo en mis manos. MercedesJones


MercedesJones

EnciclopediaRelacionalDinamica: ElCaminoDeLaEsperanza (última edición 2018-10-01 12:30:49 efectuada por MercedesJones)